Monday, August 26, 2013

Papiliochromis ramirezi, espectacular y retante




Siempre me han gustado los Papilionanthe ramirezi, creo que combinan en un paquete pequeño muchas de las virtudes que hacen populares a los cíclidos.    En adición, no muestran algunos de los terribles defectos que hacen que mantener ciertos cíclidos sea un verdadero reto.   Mi experiencia con estos peces ha sido variada.  Los que más tiempo duraron en mi pecera vivieron casi un año.  Los que menos tiempo me duraron apenas sobrevivieron algunas semanas.  Comparen esto con el hecho de que un Hemichromis lifalili (pez joya) ya tiene cuatro años en mi posesión y esta tan gordo y feliz como siempre. Un grupo de Amatatilia siquia(convicto) está próximo a cumplir los tres.    Aparentemente los ramirezi no son particularmente longevos, se dice que su largo de vida es aproximadamente dos años¹.  Compartiré con ustedes mi mejor experiencia con estos peces con la esperanza que les sea útil en mantener en buena condición a estos hermosos y peculiares pececillos.
Tuve estos peces para 1995 cuando vivía en el pueblo de Mayagüez.  Los que conocen el lugar saben lo caluroso que puede ser, el agua de la pecera se mantenía cerca de los 85F (29C) sin necesidad de calefacción alguna.  La pecera era de treinta galones (66 litros)y media 36 pulgadas de largo (1.02 metros). El agua era suave con un pH entre 6.5.  La pecera no tenía un filtro, solo una bomba de agua pequeña que creaba una corriente suave a lo largo de la misma.
Ustedes se preguntaran, ¿Porque la pecera no tenía filtro?  Hay dos razones para la ausencia del filtro, la primera era que la pecera estaba literalmente llena de plantas, principalmente de Java moss.  La segunda era que la densidad de peces era bajísima, solo cuatro ramirezi y cinco tetras neon.   La baja densidad de peces permitía que las plantas pudieran absorber los desechos de los peces y que la calidad del agua se mantuviera buena.  Las plantas obtenían su luz de una ventana cercana.   Además de las plantas en la pecera había dos pedazos de madera que tenían espacios bajo ellos en que los peces se podían refugiar si se sentían amenazados.  La pecera llevaba meses establecida cuando los ramirezi fueron introducidos a ella. 
Cuando fueron liberados los ramirezi desaparecieron en la vegetación y por un par de días no volví a verlos.  Luego de este periodo de timidez inicial los peces se acostumbraron a mi presencia y, por lo menos los grandes, no se escondían cuando me acercaba a la pecera.  Los alimentaba con comida viva, mosquitos, Chironomus (bloodworms) y comida seca.   Para que los ramirezi pudieran comer primero había que saciar a los neones, los que demostraban una feroz voracidad cuando se trataba de comida viva.   Siendo peces pequeños la cantidad de comida que consumían era relativamente modesta.   Durante el día los podía observar explorando la gravilla y los recovecos de la pecera en busca de comida.   
La pecera tenía en el mismo medio una pequeña área sin vegetación que proveía un espacio donde los peces podían nadar sin obstáculos.   Los dos ramirezi más grandes tomaron como territorios los lados opuestos de la pecera y se encontraban en este punto para intimidarse mutuamente.  Era en estos momentos en que hacían sus demostraciones territoriales que los ramirezi mostraban sus colores más brillantes.   Luego de unos momentos de confrontación, ambos peces se separaban sin que hubiera ocurrido violencia.  A los dos ramirezi pequeños a los veía con menos frecuencia que a los grandes.
Aun cuando los peces se encontraban en excelente condición y la pecera poseía las características que los libros recomiendan para la especie, nunca los observe intentar reproducirse.    Es posible que todos hayan sido machos ya que nunca vi que alguno desarrollara la barriga rosa que es característica de las hembras de esta especie.  Otra posibilidad es que el pH del agua no haya sido el apropiado.  Aunque el agua tenía un pH de 6.5  inicialmente, les confieso que a lo largo del tiempo deje de prestar atención a este parámetro, por lo que es posible que haya cambiado durante su estadía en la pecera para hacerse más neutral.     Las fotos que acompañan este escrito son de una pecera de Kennth Orth, quien amablemente me permitió fotografiar sus peces.


¹Schliewesen, Ulrich.  1992.  Aquarium fish.  Barron’s Educational Series


1 comment:

Elisabete Delfini said...

Cores lindas, eles são maravilhosos.
abraços