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Tuesday, June 3, 2014

The "peruvian altum" angelfish briefly came out of hiding, and then ran back to hide again




The baby angelfish spent their first day in hiding, barely peeking out from their refuge among the decorations in the tank.  They spurned almost all food, they ignored tiny bits of shrimps and flakes, only mosquito larvae, which are in very short supply nowadays given people's concern about the Chikungunya virus, tempted them to eat.  On their second day they were only marginally less timid.  Since all the mosquito larvae available was consumed on their first day, I resorted to offering them rat tail maggots and bloodworms.  They hardly fed during the day but in the evening they at last started hunting and ate the bloodworms and maggots until their stomachs were bulging.  When I sit in front of the aquarium they stop all activity and hide.  They are very timid and cautious compared with the commercial strain angelfish I have had.  They take from twenty minutes to half and out to become slightly less wary when I sit in front of the aquarium.  Hopefully with time they will become accustomed to my presence.  Unfortunately getting them live food is a challenge.  I am considering raiding the local bromeliad water tanks to see if I can find enough mosquitoes for them.  It appears I will have to add more vegetation to the tank to make them feel secure.  Optimal feeding for juvenile angelfish is twice a day.  Too much food can foul the water if it goes uneaten.

Thursday, May 8, 2014

Xenotoca eiseni, Mexcalpique de cola roja

Macho
Hembra


Macho inseminando a la hembra


Macho junto a un gupi Ender sub adulto
Adquirí  una pareja de estos pececillos hace unos cuatro años atrás en diciembre del 2010.  Este pez es originario de México, es un miembro de la familia de peces vivíparos conocida como Goodeidae.   Estos peces, hasta donde sé, no son producidos en masa de forma comercial, sino más bien por aficionados especializados que mantienen pequeñas poblaciones en cautiverio.   La pareja fue colocada en una pecera de 10 galones sembrada de Elodea y algas filamentosas.  Eran aun peces jóvenes y por un tiempo no vi crías, aunque es probable que las estuvieran produciendo y las canibalizaran ya que la pecera no ofrecía refugios seguros para peces recién nacidos.  Eventualmente moví a la pareja a una pecera de treinta galones larga donde ahora vive un grupo de sus descendientes.   Los Xenotoca comparten esta pecera con un grupo de cíclidos, Amatatlilia siquia producto del primer desove de esa especie en mis peceras.  Todos los siquia de tamaño normal los regale, pero me quede con los que se quedaron enanos porque los encuentro bonitos y no tienen la desagradable tendencia a reproducirse todo el tiempo, todos conocemos los problemas que causan los cíclidos cuando en una comunidad de peces cuando están en reproducción.  Estos enanititos comparten la pecera con los Xenotoca en completa armonía, no he visto ni agresión ni una sola aleta rota desde que están juntos.

Tengo a mis peces en agua de lluvia, aun cuando la recomendación es que el agua “dura” es mejor para ellos.  La razón es que el agua local tiene una buena cantidad de carbonato de calcio el cual se deposita en el cristal de la pecera eventualmente opacando hasta cierto punto la transparencia del cristal.  Los minerales en el agua local también forman una molesta y desagradable costra en el cristal a la altura de la superficie del agua, la cual hay que remover constantemente usando una navaja.  Los Xenotoca no parecen sufrir en forma alguna por estar en agua “suave”.

Los peces toleran las variaciones de temperatura local del bosque de Rio Abajo sin dificultad.  Aun en las mañanas más frías, cuando la temperatura del agua está cerca de los 65° F no he notado cambios en su comportamiento.  La temperatura local en su punto más alto en el verano llega a cerca de los 84° F, lo cual tampoco parece afectar a los peces de forma alguna.  

Alimento los peces con comida seca en hojuelas, que macero un poco antes de dársela ya que las bocas de estos peces son relativamente pequeñas en comparación con las hojuelas.  Les doy una pequeña cantidad de comida todos los días.  Una o dos veces a la semana les doy pedacitos de camarón que he rallado en un guayo hasta que se producen partículas que los pececillos puedan ingerir fácilmente.  Los peces también comen del alga filamentosa que crece en abundancia en la pecera, sobre los cristales y sobre los tallos y hojas de la Elodea.  Según he leído, aunque estos peces son omnívoros, necesitan consumir cierta cantidad de algas en su dieta para mantener una buena salud¹.  Infrecuentemente les doy larvas de mosquito y “bloodworms”, usualmente cuando las encuentro en algún envase que ha acumulado agua inadvertidamente.  Las larvas de insectos son consumidas con voracidad y rapidez.

Estos peces pueden llegar a las dos pulgadas y media de largo.  En mis peceras los machos desarrollan color desde relativamente pequeños pero tardan tiempo en alcanzar el tamaño adulto.  Son peces rechonchos, pero a la vez muy agiles y activos.    No son peces tímidos y responden con rapidez y entusiasmo cuando se les alimenta.   Las crías son relativamente grandes al nacer.  Nunca he hecho un esfuerzo por salvar las crías, con los que sobreviven en la vegetación basta con mantener la población estable.
El comportamiento de estos peces no es particularmente complejo. Su patrón de comportamiento principal es la búsqueda de alimento.  Cuando me acerco a la pecera su respuesta inicial es  esconderse en la vegetación, pero en cuestión de unos pocos segundos salen a ver si les he traído algo de comer.   Los machos cortejan a las hembras a las hembras con una danza temblorosa que hacen frente a ellas.  Para mi sorpresa pude observar a una hembra que estaba siendo cortejada por un macho subadulto responder con movimientos de lado a lado que más bien parecían de agresión.  No quisiera dar a estos comportamientos una interpretación antropomórfica, pero la impresión que recibí fue que la hembra le decía al macho “¡déjame quieta ya!”.

Los peces en las fotos son subadultos que aún no han alcanzado su tamaño adulto.  Los adultos son significativamente más grandes.  Estos peces pueden vivir por varios años si se les cuida bien.  Su biología reproductiva es fascinante ya que no son ovovivíparos,  sino verdaderos vivíparos que alimentan a sus crías en la gestacion por medio de estructuras especializadas.    No recomiendo que se tenga a estos peces con peces delicados, tímidos o de aletas largas.   


¹Schliewen Urich. 1992. Aquarium Fish.  Barron’s

Friday, May 11, 2012

Exhibición de peceras de la Asociacion de Acuaristas de Aguadilla, abril 2012