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Sunday, March 6, 2011

Mis experiencias con el pez Angel Pterophyllum scalare

El macho "tiger" con la papilla genital claramente visible en el vientre, al fondo la hembra gris prepara el área escogida para el desove

Este pez tenia unos destellos azules hermosos pero irregulares

La hembra "smoky" tenia la extraordinaria capacidad de invertir los colores de su cuerpo según su estado de animo, esta foto fue tomada luego de un fuerte festin de larvas de mosquito que causo una gran excitación a este pez, vea el estomago fuertemente distendido.

La hembra "smoky" en un momento de tranquilidad

Fuera de cuando estaban desovando los peces se juntaban pacificamente

La pareja defiende el desove de la hembra "smoky"

El macho persigue a la hembra gris despues de haber desovado con la "smoky"

El pez angel Petrophyllum scalare es uno de los peces de agua dulce más distintivos y abundantes del acuarismo.  Es omnipresente en las peceras de las tiendas de mascotas y es muy apreciado por multitudes de acuaristas que los admiran por su belleza, elegancia e interesante comportamiento.  En las próximas líneas detallare mis experiencias con este pez.
Los peces ángeles son originales de Sur América donde habitan ríos y lagos en el corazón del continente, entre ellos el rio Amazonas, Rio Negro y el Orinoco.    Pero hace muchas décadas que la importación de ángeles salvajes desde Sur América no es significativa en Puerto Rico, los peces que hoy vemos en los acuarios locales son criados en cautiverio en las grandes fincas de acuacultura de Asia y los Estados Unidos.  En Puerto Rico también hay algunas personas que los crían para la venta en menor escala.  En pocas ocasiones he visto ángeles supuestamente importados en venta estos han sido presentados como de la especie altum que es nativa del Orinoco.  Pero sospecho que eran híbridos entre altum y scalare porque no recuerdo haber visto en ellos la pronunciada indentación supra orbital que es única de los altum.  Debo añadir que los altum están entre los más difíciles peces de agua dulce en reproducir.  Los altum puros son fáciles de distinguir de los scalare ya que sus aletas dorsales y anales nacen casi perpendiculares al cuerpo y pueden ser muy largas.  Se han reportado individuos de altum en estado salvaje cuyas aletas dorsales y anales combinadas median veinte pulgadas de punta a punta.  Que yo sepa la otra especie de ángel, leopoldii, jamás ha sido importada a nuestra isla.
Los primeros peces ángeles que se importaron eran difíciles de mantener ya que requerían condiciones de agua muy específicas, que debían ser casi exactamente iguales a la de su hábitat nativo.  En ese tiempo reproducirlos era difícil por lo cual inicialmente solo se disponían de peces importados y su costo era elevadísimo.  Debido al pronunciado incentivo económico para reproducirlos en cautiverio y para obtener el mayor número de crías posibles la técnica que se usaba era remover los huevos en cuanto la pareja reproductiva acababa el desove.  Esto resulto en la producción de vastas cantidades de peces lo que abarato su costo pero tuvo consecuencias desastrosas con respecto al comportamiento reproductivo de estos peces.
Los ángeles son cíclidos y demuestran un comportamiento reproductivo que es común en este grupo de peces.  En el estado salvaje macho y una hembra buscan una superficie para depositar los huevos y dedican un tiempo a limpiarla con sus bocas.  Con frecuencia escogen superficies verticales como hojas y raíces para desovar.  Una vez ha ocurrido el desove la pareja defiende los huevos de otros peces, los limpian con sus bocas y cuando los alevines nacen los protegen por un tiempo.
Debido a la forma en que se reproducen en masa estos peces en cautiverio el comportamiento de cuido de huevos y de las crías se ha perdido casi totalmente.   Los ángeles producidos en cautiverio desovan con facilidad y protegen los huevos por un tiempo pero, en mi experiencia, invariablemente merma el instinto de protección y comienzan a devorar los huevos.  Solo una vez he visto un comportamiento distinto y esto ocurrió hace muchos años. 
A mediados de los años setenta, cuando daba mis primeros pasos en la afición del acuarismo, compre un par de peces ángeles que me deleitaron por su vivaz comportamiento.  Ambos tenían la coloración plateada con bandas verticales negras típica de la forma salvaje, pero uno poseía las largas aletas que caracterizan a la mutación conocida como “veil tail”.   Estos peces son voraces y ansiosos cuando tienen hambre y los míos parecían pozos sin fondo.   Me encantaba su entusiasmo a la hora de comer y les daba toda clase de alimentos desde hojuelas “flakes” hasta larvas de mosquito y pequeños crustáceos acuáticos.   Como consecuencia de la aparentemente insaciable necesidad de comida de los peces jóvenes les alimentaba varias veces al día.  Su comida favorita era indudablemente las larvas de mosquito que consumían hasta que sus estómagos estaban distendidos de forma alarmante.  Como resultado de tanta alimentación y de frecuentes cambios de agua, los ángeles crecieron con rapidez, el macho alcanzo las tres pulgadas de largo (sin contar sus largas aletas) y la hembra llego a cuatro.   Pero debo advertir que hoy conocemos que la inclinación de los peces ángeles a comer desmesuradamente una dieta rica en nutrientes les puede hacer tanto daño como darle una dieta una escasa y pobre.  La razón es que los peces desarrollan depósitos de grasa excesivos, una condición nunca vista en el estado salvaje, que tiende a reducir su largo de vida.
Un buen día, a principios del verano, cuando llevaba a cabo un cambio de agua note que los peces parecían estar especialmente perturbados por un procedimiento que era rutina y que normalmente no les causaba mucha angustia.  Pero al bajar el agua note para mi sorpresa que el techo de una pagoda china de porcelana estaba cubierto de huevos.
Me perdonaran que haga aquí un paréntesis en la narración de los ángeles pero creo que es preciso notar algunas características de las peceras de ese tiempo.  La pagoda china en que los ángeles desovaron por primera vez era solo una de los diversos adornos que infestaban el fondo de la pecera de treinta galones en que vivían.  La pagoda era parte de una estructura mayor de porcelana que incluía un puente chino que unía la pagoda con una pequeña isla.  También tenía la pecera una especie de obelisco naranja brillante de cómo nueve pulgadas de alto que era la pieza central de otra cerámica que incluía dos arcos alrededor del obelisco.  En esos tiempos casi todas las peceras locales de mis amistades tenían adornos de todo tipo que se juntaban con una impresionante promiscuidad.  No había el mas mínimo interés en mantener una coherencia temática por lo cual trasfondos que mostraban templos griegos sumergidos eran combinados con esqueletos en baúles de tesoro, barcos piratas y ruedas de molino, todos estos adornos movidos por aire comprimido.  Solo unos pocos mantenían peceras con el estilo naturalista tan de moda actualmente.
Pero volviendo a los ángeles, lleno de alegría por haber encontrado el desove, volví a llenar de agua la pecera y observe a los peces con especial atención.  Desafortunadamente la perturbación fue demasiada para la sensibilidad de los peces y cuando se sintieron más tranquilos procedieron a devorar los huevos.  Ya que los peces habían desovado y era claro que eran macho y hembra (algo que no era nada de obvio antes del desove) decidí tomar algunas medidas para mejorar las posibilidades de que los peces lograran completar su ciclo reproductivo con éxito.  Moví a pecera a un lugar poco transitado de la casa, añadí algunas plantas del tipo  Echinodorus “amazon sword”.  Los peces aceptaron los cambios con rapidez y en un par de semanas comenzaron a dar muestras de interés por volver a desovar.   Pero contra todas las expectativas no desovaron ni en las hojas de las Echinodorus, ni en el obelisco y ni siquiera miraron el techo de la pagoda.   Los peces desovaron pegando sus huevos a los largos tubos de un filtro externo.  Decidí no remover los huevos para aprender de primera mano sobre la reproducción de estos peces.  Deben de recordar que para esos fechas el Internet no existía, solo estaban disponibles el libro de Axelrod y el de Innes, de estos dos volúmenes venia todo lo que sabía sobre la reproducción de los ángeles, lo que no era mucho.
Ambos padres cuidaron del desove con impecable atención aunque la hembra, que era el pez más grande tendía a ser mas solicita que el macho con los huevos.  Los días pasaron sin que los huevos fueran devorados (algo que incluso ya para esos tiempos era inusual).  Finalmente las crías nacieron y la pareja las movió a una depresión en el fondo de la pecera.  Una vez las crías comenzaron a nadar los padres las escoltaban a todos lados y las mantenían juntas en un grupo.
Luego de un par de semanas las crías comenzaron a adquirir la forma distintiva de los peces ángeles por lo cual era todo un espectáculo ver a los padres nadar rodeados de una nube de diminutas replicas de si mismos.   A las tres semanas los separe de los padres y los coloque en una pecera de 10 galones con agua de la pecera parental.  En la pecera de las crías el nivel del agua era de cómo cuatro pulgadas para concentrar a las crías cerca del alimento.  Los alimentaba con microgusanos los cuales se hundían al fondo rápidamente.  Los pececillos igual que sus padres, comían hasta llegar al punto de casi reventar.
Los padres desovaron nuevamente después de cómo dos semanas, pero para mi profunda decepción jamás volvieron a cuidar de sus crías.  En esta ocasión el macho comenzó a devorar los huevos al segundo día y la hembra siguió su ejemplo a las pocas horas.  En los próximos desoves las relaciones entre la hembra y el macho se deterioraron al tal punto que al final de ese verano la hembra ya no permitía que el macho se acercara a los huevos y desovaba sola.  No volví a tener ángeles por décadas hasta que hace algunos años compre algunos.
Recuerdan que cuando comencé a criar peces solo habían dos variedades de ángeles fácilmente accesibles?  Pues ahora la variedad de mutaciones parece no acabar, entre las que se ofrecían en los “pet shop” que viste estaba el “blushing” que no tenia color y como es casi transparente los arcos de las agallas se ven fácilmente y su colorido da la impresión de que se está sonrojando.  Otra variedad era el “tiger” que tiene bandas verticales adicionales, el “smoky” con un patrón de manchas oscuras irregulares y  tantas otras como el “koi”, “marbled”, “diamond”, “gold” que si tratara de describirlas a todas no terminaría.
Compre seis pececillos pequeños, todos distintos para tener una variedad para observar.  El “tiger”, el “smoky” y una forma de color gris no dieron dificultad en su llegada a mi pecera.  El “black”, “veiltail” y “blushing” murieron a los pocos días de una enfermedad que los cubría de una capa blanca y que no respondió a tratamiento alguno.  Compre un par de ángeles mas que sucumbieron a lo que fuera que los mataba.  Los tres iniciales parecían invulnerables, la enfermedad desconocida solo mataba a los ángeles, los otros peces no fueron molestados nunca por la infección.   Los ángeles habitaban una pecera de 30 galones cuya decoración consistía en un masivo crecimiento de “Java Moss” que llenaba dos terceras partes de la pecera y un par de raíces artificiales hechas de resina plástica.
Los peces crecieron con rapidez, la “smoky” (que resulto ser hembra) creció mucho más que los otros dos.  Los compre antes de las navidades y cuando llego el verano del año siguiente comenzaron a desovar.  Resultaron ser un macho, El “tiger” y dos hembras.  Ambas hembras permitían que el macho fecundara los huevos, aunque sospecho que el macho se llevaba mejor con la gris que era de su mismo tamaño.  Cuando desovaban los más pequeños, ambos defendían con tesón los huevos de la otra hembra.  Cuando desovaba la “smoky” la otra hembra gris era perseguida hasta que se le obligaba a esconderse al otro extremo de la pecera.   Tristemente estos peces jamás completaron el ciclo reproductivo por su cuenta.  En esos momentos no tenía el tiempo para dedicarme a criar ángeles así que nunca les quite los huevos.  Eventualmente los moví a un estanque donde vivieron algunos años más.
Hoy en día hay mas variedades de ángeles que nunca en el mercado y las combinaciones de color, largo de aletas y hasta textura de la piel son asombrosas.   Contrario a sus ancestros los ángeles modernos son poco exigentes con respecto a la dureza y el pH del agua.  Pero se quedan enanos si la calidad de la alimentación y los parámetros de agua son pobres.  Pero si usted puede darles a estos maravillosos peces las condiciones que necesitan tendrá unas mascotas interesantes que le entretendrán por horas con sus variados comportamientos. 

Saturday, November 6, 2010

Un desove del gourami perlado Trichogaster leerii

En esta foto se pueden ver claramente las diferencias entre el macho y la hembra.  En este caso la hembra es mucho mas masiva que el macho debido a que llevaba mucho mas tiempo conmigo y estaba bastante gorda.

El macho atendiendo el nido tras el desove

Cuando los alevines nacieron el macho lanzo a muchos de ellos sobre la hoja bajo la cual estaba el nido

El macho atendiendo con devocion a sus alevines

Esta foto da una idea de la enorme cantidad de crias producida en este desove

Los pececillos despues de algunas semanas, se pueden ver algunos mas grandes en la esquina superior derecha.
Pocas horas después de que la hembra gourami fue introducida en la pecera el macho empezó a construir el nido debajo de una hoja de teca seca que para este propósito yo había colocado en la superficie del agua de la pecera. La pecera, de treinta galones larga, tenía en su interior un masivo crecimiento de musgo de Java que llenaba casi dos tercios de la misma. El nido, al ser terminado era más grande que el macho. El macho atrajo a la hembra hacia el nido y desovaron debajo del nido de burbujas. Yo sabía que la cantidad de huevos puestos seria bastante buena porque la hembra estaba gorda y en buena condición fisica pero la posición del nido no me permitía tener una idea clara de la magnitud del desove.. Una vez ocurrió el desove el macho se torno tan agresivo que me vi en la obligación de sacar los otros peces. El macho sufrió una transformación de 180 grados en su temperamento una vez los alevines nacieron. Tomando una actitud que parecía más bien la de un cíclido, comenzó a atacar a los rasboras y a los ángeles con una ferocidad sin paralelo en mi experiencia con anabántidos. La hembra también fue removida de la pecera aun cuando el macho no la maltrataba, para mi sorpresa la hembra demostró algo de agresividad contra los otros peces después del desove. A los dos días vi que había ocurrido la eclosión de las crías pero no fue hasta que las mismas comenzaron a nadar que pude constatar lo enorme de la cantidad de huevos que la hembra había desovado. El día que los alevines comenzaron a nadar la pecera se empezó a llenar de ellos de una forma impresionante. Como pueden ver en la foto la pecera estaba saturada de pececillos. Quiero señalar que las crías que se ven en la foto son solo los que estaban nadando en la superficie, en realidad las mismas se podían ver por todos lados de pecera desde la superficie hasta el fondo. Estimé que en toda la pecera habia por los menos 500 alevines. El macho cuido de sus crías por cerca de un mes, después del mes comenzó a comerse algunas, aunque sospecho que con anterioridad a esta fecha se debe haber comido algunos de los menos alerta de los bebes, pero como eran tantas si esto ocurrió no lo pude notar. Al final acabe regalando todos los gouramis que nacieron de este desove. Siempre he lamentado que no me quede con un par de machos de los que nacieron esta vez. Desafortunadamente el macho murió poco después del desove y no he vuelto a conseguir un macho gourami perlado desde entonces.


Algunos de los detalles técnicos de la puesta son los siguientes: La temperatura del agua era cerca de los 80F, el pH no recuerdo cual era pero en general mis peceras tienen un pH cerca de 7. El agua era suave ya que era de lluvia. A esta pecera se le cambiaba un 50% del agua cada mes. La pecera tenia un lámpara fluorescente con un brillo equivalente a los 75Watts, la iluminación era controlada por un reloj que encendía la lámpara por un periodo de 12 horas al día. El filtro era solamente mecanico, impulsado por una bomba de agua Rena cuya capacidad de bombeo no recuerdo pero que era capaz de mantener una corriente de agua constante de un lado al otro del acuario. Los pececillos fueron alimentados con gusanos del vinagre y con comida de escamas hecha polvo, pero también se alimentaron con la abundante microbiota que habitaba en la enorme masa de musgo de Java que llenaba la pecera.

Friday, November 5, 2010

El gourami perlado, Trichogaster leerii

En la foto se puede como se acentua el color del macho durante el pavoneo sexual

El cortejo del macho estimula a la hembra y la prepara para el desove


La mayor probabilidad es que muchos de ustedes no hayan visto nunca un gourami perlado macho. Hace mucho tiempo que no los veo en las tiendas que venden peces, por lo menos por algunos años desde antes del 2004. Aun cuando los he buscado por años todo lo que se encuentra en las tiendas son gouramis perlados hembras. ¿Porque los exportadores ofrecen solo hembras para la venta? Me imagino que para evitar la competencia y que algún otro criador pueda producirlos comercialmente. Esto es una pena ya que el desove de los gouramis perlados es un evento realmente interesante, pero hablare de eso en otro post por el momento quiero hablar del macho de la especie. Resulta que un día en septiembre del 2004, algunos días antes de que la tormenta Jeanne pasara por PR, vi en un “petshop” del área metropolitana un gourami perlado macho. Para variar no había duda de que este pez era un macho, ya tenía los colores, las aletas y la forma que los distinguen. Inmediatamente lo compre y ni siquiera proteste el inflado precio que me pidieron por él.

A primeras vistas comprar este pez no parecía un gran negocio, el color que el pez tenía en el momento de la compra no era llamativo y le faltaba un pedazo de la aleta ventral. Pero nada de eso me desanimó ya que yo conocía el potencial de este pez. Un gourami perlado macho en su librea de reproducción es uno de los peces de agua dulce más impresionantes que se pueden ver. Los colores contrastantes, las marcas del cuerpo, los rayos de las aletas y las aletas pélvicas como pelos todos se combinan para dar a este pez una apariencia única. Sin embargo para que este pez alcance este color hay que alimentarlo bien, proveerle de un acuario con las condiciones de agua adecuadas y un ambiente en que el pez se sienta seguro. Ya antes de comprar este macho tenía varias hembras en mis estanques, peces grandes, gordos pero de colores apagados en comparación con el macho. Mi interés al comprar el macho era documentar la reproducción de esta especie. Pero primero tenía que poner al macho en una buena condición física. Para poner este pez en su mejor color y condición reproductiva es necesario ofrecerle una variedad de alimentos que tengan un buen balance de nutrientes. Este gourami es omnívoro asi que la dieta puede incluir alimentos vegetales y de origen animal. En particular hay que ofrecerles alimentos ricos en proteína como lo son las larvas de insectos o los camarones. A mí me gusta darles a mis peces pedacitos de camarón ya que son muy nutritivos y ayudan a realzar la coloración de los mismos.

En cuanto el gourami se sintió a gusto en la pecera comencé a condicionarlo para la reproducción. En la pecera con el gourami se encontraban tres ángeles y cuatro Rasbora heteromorpha, todos los cuales ayudaron a disponer del alimento con indiscutible gusto. En la pecera comunitaria el gourami demostró un temperamento extremadamente pacifico. La verdad es que si lo comparamos con los ángeles, los cuales constantemente se hacían agresiones y galanteos, el gourami era francamente tímido.

Pero todo cambio en el momento en que coloque la más gorda de las hembras gourami en la pecera con el macho. En el momento en que el macho vio a la hembra el mismo cayó en un estado de intensa excitación. Los colores empezaron a intensificarse rápidamente, el macho comenzó a nadar con las aletas abiertas a su máxima extensión alrededor de la hembra y a tocarla con su boca constantemente. Iodas las características que definen al macho se acentuaron durante el cortejo. Poco después de que la hembra fue puesta en la pecera el macho comenzó a construir el nido debajo de una hoja seca de teca que coloque en la superficie del agua. El desove y el cuido de las crías lo detallaré en el próximo post.


Thursday, October 28, 2010

Los machos Hemichromis lifalili y una foto de los alevines

Los pececillos del desove actual están comenzando a tratar de nadar. La hembra aun no los ha sacado de la cavidad en que nacieron pero creo que lo hará una vez que comiencen a nadar. El macho está más agresivo que en los días anteriores y ahora los otros peces han tenido que refugiarse en el lado de la pecera opuesto al lugar donde ocurrió el desove. El padre de los pececillos ha desarrollado un impresionante color probablemente inducido por los efectos hormonales de la reproducción. En lugar de ser de un color rojo brillante como todos los lifalili que he visto por aquí, este macho ha desarrollado una multitud de puntitos azules que eclipsan su color rojo. El color rojo del macho es más oscuro que el de la hembra. La hembra sigue perdiendo peso ya que apenas sale de la cavidad donde están los pececillos. Es una excelente mama, por lo que veo todos o casi todos los que nacieron están aun vivos, ya se le ven claramente los ojos y la boca.

El color azul de las escamas del macho es difícil de capturar en una foto ya que el “flash” lo despinta hasta hacerlo ver casi blanco. Por eso incluyo unas fotos del macho bajo distintas iluminaciones. El macho subdominante es el pez menos colorido de la pecera y pasa casi todo el tiempo escondido o huyendo del macho dominante. Sin embargo no tiene las aletas rotas ni otras señales de abuso severo. Las hojas de teca y la vegetación flotante de la pecera le proveen al macho y a las hembras no reproductoras de refugios esconderse de los individuos reproductores.

fotografia con flash

macho fotografiado con luz del sol

macho y hembra

macho subdominate

La hembra cuida sus crias con un celo admirable

Alevines que ya han consumido una cantidad considerable del saco vitelino

Sunday, October 24, 2010

La hembra Pez Joya rojo Hemichromis lifalili y sus alevines




Los huevos de la hembra Hemichromis lifalili sobre la cual escribi en el “post” anterior eclosionaron en el fin de semana. Los alevines que nacieron se encuentran en el fondo de la cavidad donde ocurrió el desove. Los alevines forman una masa llena de vibrante actividad ya que todos ellos mueven sus diminutas colas incesantemente. En esta etapa de su desarrollo se les llama alevines porque aun no son peces propiamente formados. En la foto de la masa de alevines lo único que se ve con buena definición son los sacos vitelinos que están pegados al vientre de los mismos. El alevín en si es poco más que una línea de tejido muscular de unos pocos milímetros de largo. Debido a que los alevines mueven sus diminutos cuerpos vigorosamente y que son transparentes no se les puede distinguir en la foto en que aparece la masa de alevines sola. Pero se pueden distinguir algunos puntitos negros encima de los sacos vitelinos. Estos puntitos darán origen a los ojos y al sistema nervioso de los pececitos.
La hembra defiende a sus alevines con ferocidad, en la foto podemos ver que tiene una mordida en la parte superior del área de la boca. No sé cuál de los peces en la pecera la mordió pero sospecho que fue el macho con el cual ella desovó. Para mi sorpresa la hembra se mostró agresiva con el macho cuando este se acerco al tronco del desove y evito que entrara donde estaban los alevines bloqueándolo de entrar, arqueando su cuerpo y levantado las escamas que cubren las agallas. El macho por su parte se mantuvo la mayor parte del tiempo al otro lado de la pecera con los demás peces, su nivel de agresividad era reducido comparado con el de la hembra.
El desove anterior que ocurrió en la pecera fue producto del mismo macho de este desove pero con una hembra distinta. Al parecer el macho perdió el interés por ese desove en cuanto los alevines nacieron y dejo a la hembra sola defendiendo las crías. La hembra del desove anterior sacó a los alevines del tronco y los escondió en una depresión en el material del fondo de la pecera, pero no pudo defenderlos sola de los otros peces y los perdió.
En unos pocos días la hembra de esta foto también moverá sus alevines para el fondo de la pecera. Está por verse si el macho la ayudara a defenderlos. Por lo que pude ver el macho demostraba un comportamiento un tanto ambiguo, con agresividad pero parecía al mismo tiempo estar echándole un ojo a las otras hembras, esto último no augura bien para la supervivencia de los alevines.

Saturday, October 23, 2010

Hembra pez joya del Congo (Hemichromis lifalili) cuidando un desove

















En esta foto podemos ver a una hembra lifalili atendiendo un desove. En la imagen se ve a la hembra usando sus aletas pectorales para crear corrientes de agua sobre los huevos para que estos reciban el oxigeno que necesitan para vivir. La hembra también toca a los huevos con su boca. Se dice que la hembra elimina de la nidada a los huevos que se infectan por hongo. La verdad es que la puesta se ve inmaculada así que la hembra en esta imagen está logrando exitosamente controlar el ataque del hongo en sus huevos. Este es el segundo desove de mis lifalili. Estos peces han resultado precoces, comenzaron a desovar cuando median apenas unas dos pulgadas y media, cerca de cuatro semanas después de haberlos adquirido. Se dice que adultos pueden alcanzar las seis pulgadas de largo pero la mayoría de los que he visto localmente no pasan de las cuatro. Cuando están en el proceso de desove se muestran especialmente agresivos con los otros peces. Para lograr esta foto tuve que planificar cuidadosamente como iba a proveer a los peces de lugares apropiados para el desove para evitar que desovaran en un lugar oculto o inaccesible que no me permitiera tomar buenas fotos. Los lifalili prefieren desovar en espacios cerrados por lo cual es común que los acuaristas les provean de tiestos de terracota, usualmente puestos de lado sobre el substrato. El problema es que este tipo de arreglo, en una pecera como la mía, hace difícil el fotografiar la puesta y el comportamiento de cuido de los huevos. Por eso coloque en la pecera unas raíces de cerámica que tienen en su tope una cavidad tubular. Para eliminar la probabilidad de un desove en otro lugar, no use en la pecera ningún otro objeto que tuviera cavidad alguna que los peces pudieran usar para desovar. Como la apertura de la cavidad da hacia la superficie, resulta relativamente fácil fotografiar la puesta y a la hembra cuidándola.