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Monday, May 18, 2015
Wednesday, April 8, 2015
Pearlscale cichlid Herychthys carpintinis, un buen grupo de juveniles
Fotografiados en la exhibicion de peces y pecera del 2012 de la Asociacion de Acuaristas de Aguadilla.
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Thursday, May 8, 2014
Xenotoca eiseni, Mexcalpique de cola roja
| Macho |
| Hembra Macho inseminando a la hembra |
| Macho junto a un gupi Ender sub adulto |
Adquirí una pareja de estos pececillos hace unos
cuatro años atrás en diciembre del 2010.
Este pez es originario de México, es un miembro de la familia de peces vivíparos
conocida como Goodeidae. Estos peces,
hasta donde sé, no son producidos en masa de forma comercial, sino más bien por
aficionados especializados que mantienen pequeñas poblaciones en cautiverio. La pareja fue colocada en una pecera de 10
galones sembrada de Elodea y algas filamentosas. Eran aun peces jóvenes y por un tiempo no vi crías,
aunque es probable que las estuvieran produciendo y las canibalizaran ya que la
pecera no ofrecía refugios seguros para peces recién nacidos. Eventualmente moví a la pareja a una pecera
de treinta galones larga donde ahora vive un grupo de sus descendientes. Los
Xenotoca comparten esta pecera con un grupo de cíclidos, Amatatlilia siquia producto del primer
desove de esa especie en mis peceras.
Todos los siquia de tamaño normal
los regale, pero me quede con los que se quedaron enanos porque los encuentro
bonitos y no tienen la desagradable tendencia a reproducirse todo el tiempo,
todos conocemos los problemas que causan los cíclidos cuando en una comunidad
de peces cuando están en reproducción.
Estos enanititos comparten la pecera con los Xenotoca en completa armonía, no he visto ni agresión ni una sola
aleta rota desde que están juntos.
Tengo a mis
peces en agua de lluvia, aun cuando la recomendación es que el agua “dura” es
mejor para ellos. La razón es que el
agua local tiene una buena cantidad de carbonato de calcio el cual se deposita
en el cristal de la pecera eventualmente opacando hasta cierto punto la
transparencia del cristal. Los minerales
en el agua local también forman una molesta y desagradable costra en el cristal
a la altura de la superficie del agua, la cual hay que remover constantemente
usando una navaja. Los Xenotoca no parecen sufrir en forma
alguna por estar en agua “suave”.
Los peces
toleran las variaciones de temperatura local del bosque de Rio Abajo sin
dificultad. Aun en las mañanas más frías,
cuando la temperatura del agua está cerca de los 65° F no he notado cambios en
su comportamiento. La temperatura local
en su punto más alto en el verano llega a cerca de los 84° F, lo cual tampoco
parece afectar a los peces de forma alguna.
Alimento los
peces con comida seca en hojuelas, que macero un poco antes de dársela ya que
las bocas de estos peces son relativamente pequeñas en comparación con las
hojuelas. Les doy una pequeña cantidad
de comida todos los días. Una o dos
veces a la semana les doy pedacitos de camarón que he rallado en un guayo hasta
que se producen partículas que los pececillos puedan ingerir fácilmente. Los peces también comen del alga filamentosa
que crece en abundancia en la pecera, sobre los cristales y sobre los tallos y
hojas de la Elodea. Según he leído, aunque estos peces son omnívoros,
necesitan consumir cierta cantidad de algas en su dieta para mantener una buena
salud¹. Infrecuentemente les doy larvas
de mosquito y “bloodworms”, usualmente cuando las encuentro en algún envase que
ha acumulado agua inadvertidamente. Las
larvas de insectos son consumidas con voracidad y rapidez.
Estos peces
pueden llegar a las dos pulgadas y media de largo. En mis peceras los machos desarrollan color
desde relativamente pequeños pero tardan tiempo en alcanzar el tamaño adulto. Son peces rechonchos, pero a la vez muy
agiles y activos. No son peces tímidos
y responden con rapidez y entusiasmo cuando se les alimenta. Las crías
son relativamente grandes al nacer.
Nunca he hecho un esfuerzo por salvar las crías, con los que sobreviven
en la vegetación basta con mantener la población estable.
El
comportamiento de estos peces no es particularmente complejo. Su patrón de
comportamiento principal es la búsqueda de alimento. Cuando me acerco a la pecera su respuesta
inicial es esconderse en la vegetación,
pero en cuestión de unos pocos segundos salen a ver si les he traído algo de
comer. Los machos cortejan a las
hembras a las hembras con una danza temblorosa que hacen frente a ellas. Para mi sorpresa pude observar a una hembra
que estaba siendo cortejada por un macho subadulto responder con movimientos de
lado a lado que más bien parecían de agresión.
No quisiera dar a estos comportamientos una interpretación antropomórfica,
pero la impresión que recibí fue que la hembra le decía al macho “¡déjame quieta
ya!”.
Los peces en
las fotos son subadultos que aún no han alcanzado su tamaño adulto. Los adultos son significativamente más
grandes. Estos peces pueden vivir por
varios años si se les cuida bien. Su biología
reproductiva es fascinante ya que no son ovovivíparos, sino verdaderos vivíparos que alimentan a sus crías
en la gestacion por medio de estructuras especializadas. No recomiendo que se tenga a estos peces
con peces delicados, tímidos o de aletas largas.
¹Schliewen Urich. 1992. Aquarium
Fish. Barron’s
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Monday, August 26, 2013
Papiliochromis ramirezi, espectacular y retante
Siempre me han gustado los Papiliochromis ramirezi, creo que combinan en un paquete pequeño
muchas de las virtudes que hacen populares a los cíclidos. En adición, no muestran algunos de los
terribles defectos que hacen que mantener ciertos cíclidos sea un verdadero
reto. Mi experiencia con estos peces ha
sido variada. Los que más tiempo duraron
en mi pecera vivieron casi un año. Los
que menos tiempo me duraron apenas sobrevivieron algunas semanas. Comparen esto con el hecho de que un Hemichromis lifalili (pez joya) ya tiene cuatro años en mi posesión y esta tan
gordo y feliz como siempre. Un grupo de Amatatilia
siquia(convicto) está próximo a cumplir los tres. Aparentemente los ramirezi no son particularmente longevos, se dice que su largo de
vida es aproximadamente dos años¹. Compartiré
con ustedes mi mejor experiencia con estos peces con la esperanza que les sea útil
en mantener en buena condición a estos hermosos y peculiares pececillos.
Tuve estos peces para 1995 cuando vivía en el
pueblo de Mayagüez. Los que conocen el
lugar saben lo caluroso que puede ser, el agua de la pecera se mantenía cerca
de los 85F (29C) sin necesidad de calefacción alguna. La pecera era de treinta galones (66 litros)y
media 36 pulgadas de largo (1.02 metros). El agua era suave con un pH entre 6.5. La pecera no tenía un filtro, solo una bomba
de agua pequeña que creaba una corriente suave a lo largo de la misma.
Ustedes se preguntaran, ¿Porque la pecera no tenía
filtro? Hay dos razones para la ausencia
del filtro, la primera era que la pecera estaba literalmente llena de plantas,
principalmente de Java moss. La segunda
era que la densidad de peces era bajísima, solo cuatro ramirezi y cinco tetras neon.
La baja densidad de peces permitía que las plantas pudieran absorber los
desechos de los peces y que la calidad del agua se mantuviera buena. Las plantas obtenían su luz de una ventana
cercana. Además de las plantas en la
pecera había dos pedazos de madera que tenían espacios bajo ellos en que los
peces se podían refugiar si se sentían amenazados. La pecera llevaba meses establecida cuando
los ramirezi fueron introducidos a
ella.
Cuando fueron liberados los ramirezi desaparecieron en la vegetación
y por un par de días no volví a verlos.
Luego de este periodo de timidez inicial los peces se acostumbraron a mi
presencia y, por lo menos los grandes, no se escondían cuando me acercaba a la
pecera. Los alimentaba con comida viva,
mosquitos, Chironomus (bloodworms) y
comida seca. Para que los ramirezi pudieran comer primero había que saciar a los neones, los
que demostraban una feroz voracidad cuando se trataba de comida viva. Siendo
peces pequeños la cantidad de comida que consumían era relativamente modesta. Durante el día los podía observar explorando
la gravilla y los recovecos de la pecera en busca de comida.
La pecera tenía en el mismo medio una pequeña área
sin vegetación que proveía un espacio donde los peces podían nadar sin obstáculos. Los
dos ramirezi más grandes tomaron como
territorios los lados opuestos de la pecera y se encontraban en este punto para
intimidarse mutuamente. Era en estos
momentos en que hacían sus demostraciones territoriales que los ramirezi mostraban sus colores más
brillantes. Luego de unos momentos de confrontación, ambos
peces se separaban sin que hubiera ocurrido violencia. A los dos ramirezi
pequeños a los veía con menos frecuencia que a los grandes.
Aun cuando los peces se encontraban en
excelente condición y la pecera poseía las características que los libros
recomiendan para la especie, nunca los observe intentar reproducirse. Es posible que todos hayan sido machos ya
que nunca vi que alguno desarrollara la barriga rosa que es característica de
las hembras de esta especie. Otra
posibilidad es que el pH del agua no haya sido el apropiado. Aunque el agua tenía un pH de 6.5 inicialmente, les confieso que a lo largo del
tiempo deje de prestar atención a este parámetro, por lo que es posible que
haya cambiado durante su estadía en la pecera para hacerse más neutral. Las fotos que acompañan este escrito son de
una pecera de Kennth Orth, quien amablemente me permitió fotografiar sus peces.
¹Schliewesen, Ulrich. 1992.
Aquarium fish. Barron’s
Educational Series
Sunday, March 6, 2011
Mis experiencias con el pez Angel Pterophyllum scalare
| El macho "tiger" con la papilla genital claramente visible en el vientre, al fondo la hembra gris prepara el área escogida para el desove |
| Este pez tenia unos destellos azules hermosos pero irregulares |
| La hembra "smoky" en un momento de tranquilidad |
| Fuera de cuando estaban desovando los peces se juntaban pacificamente |
| La pareja defiende el desove de la hembra "smoky" |
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Thursday, March 3, 2011
Un barbo similar pero no exactamente igual al barbo cereza "cherry barb"
![]() |
| Un macho adulto dominante con su coloración normal. |
![]() |
| Un macho adulto al frente y una hembra atrás. |
Hace como doce o trece años la Asociación de Acuaristas de Aguadilla llevo a cabo una de las excursiones a visitar criadores de peces y tiendas de ventas de peces que tradicionalmente se hacen dos o tres veces al año. En este viaje en particular visitamos un criador de peces del área sur. Este criador de peces nos recibió muy cordialmente y nos escolto en un recorrido por sus facilidades de mantenimiento de peces. Al final de la visita el criador capturo algunos peces y nos los obsequio.
Entre los peces que nos obsequio se encontraban unos barbos que picaron mi curiosidad. Estos barbos tenían una clara similitud física con los “cherry barb” (Barbus titteya) pero el color de los machos era distinto y el tamaño de los peces era más del doble de los “cherry barb” promedio que vemos en venta en las tiendas de mascotas. Los pececillos tenían un color crema con líneas marrón y un leve destello de azul metálico en la línea media de los machos. El color era agradable pero no puedo decir que era espectacular.
Logre conseguir cuatro de estos barbos y los libere en una pecera de 30 galones densamente plantada de la hierba acuática Echinodorus tennellus. Los barbos se perdieron en la vegetación y en el curso de los días siguientes apenas los pude ver. Sin embargo con el paso del tiempo los pececillos perdieron su timidez y empezaron a dejarse ver en las aéreas libres de vegetación de la pecera con frecuencia. Los barbos aceptaron todos los tipos de comida con el mismo gusto. La comida seca, las larvas de mosquito y la comida congelada eran atacadas con voracidad y con una impresiónate rapidez. Tal era la intensidad con la que estos pececillos atacaban la comida que determine no poner otros peces en su pecera ya que concluí que tendían problemas para poder alimentarse ante una competencia tan fuerte.
Los pececillos se adaptaron a la rutina y luego de un par de semanas pude notar que uno de los machos había adquirido un intenso color rojizo con un toque de azul metálico en la línea media. El macho mantuvo este color por algunos días y luego volvió a su color habitual. No me acuerdo haber notado que el cambio de color fuera acompañado en ese momento de un cambio significativo en el comportamiento de los peces.
Como dos semanas después de que el macho cambiara los colores, note un alevín nadando cerca de la superficie del agua. Los pececillos habían desovado en la pecera y unos poquitos de los huevos habían sobrevivido la voracidad de los padres y eclosionado. A lo largo de los siguientes meses como media docena de pececillos jóvenes sobrevivieron hasta un tamaño que les permitía nadar sin temor con sus los padres a la hora de comer.
Hace once años comencé a trabajar para el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales y como me mude al bosque estatal de Rio Abajo decidí desmontar la pecera y mover los barbos a un estanque. El estanque que prepare para los pececillos era de cuatro pies de largo de cómo seis pulgadas de profundidad y dos pies de ancho. El estanque fue plantado con Java Moss para que los pececillos tuvieran donde refugiarse. Los pececillos se adaptaron al estanque sin dificultad y cada vez que me sentaba a observarlos podía ver a los adultos acompañados de varios tamaños de juveniles. Una característica de estos peces es que desovan constantemente, si usted los coloca en una pecera que les permita desovar y la misma ofrece algún refugio para los alevines es seguro que con el tiempo algunos de los alevines no serán devorados y sobrevivirán para convertirse en alevines.
Algunos años después de que introdujera a los pececillos al estanque ocurrió un periodo de sequia particularmente severo en el área de Aguadilla donde se encuentra mi casa y el nivel de agua de los estanques se redujo considerablemente. Cada vez que me acercaba al estanque y lo veía con un nivel bajo lo volvía a llenar. Pero durante un periodo en que estuve extremadamente ocupado por causa de mi trabajo no me ocupe de atender al nivel de agua del estanque. Cuando al fin tuve tiempo para darle atención al estanque encontré que el mismo se había secado casi totalmente. Lo que quedaba en el fondo era una capa de lodo, que en partes estaba seco totalmente y el “Java Moss” que en la parte más profunda del estanque aun conservaba su verdura aun cuando su capa superficial estaba seca. Llene el estanque con agua para ver si algún pez había sobrevivido escondido en el lodo bajo el “Java Moss”. Paso una semana completa y en el estanque no se vio ningún rastro de los pececillos. Sin embargo note que el estanque no era invadido por las larvas de los mosquitos locales que siempre aparecen con rapidez en estanques sin peces, eso me dio un rayo de esperanza que algún pez hubiera sobrevivido.
Dos semanas después de haber llenado el estanque me dedique a observarlo por un rato a ver si veía algo. No vi ningún pez adulto, pero para mi alegría, encontré a varios diminutos alevines nadando cerca de la superficie. Algunos de los adultos sobrevivieron la sequia enterrados en el lodo. El lodo conservo suficiente humedad bajo la cubierta del “Java Moss” para que sobrevivieran algunos de los adultos. Con el tiempo la población de los peces regreso al nivel que se encontraba antes de la sequia.
Hace como dos años prepare una pecera de treinta galones, de 36 pulgadas de largo, para poder observar el comportamiento comunitario de estos peces. La pecera contaba con un lado intensamente iluminado y abierto, la otra mitad era oscura y tenía algunos troncos y plantas. Capture uno veinte juveniles y los deposite en la pecera. Como es usual, los peces corrieron a ocultarse en las partes oscuras de la pecera y durante los primeros días respondían con terror a la más trivial de las perturbaciones.
Con el tiempo los peces comenzaron a sentirse a gusto y empezaron a portarse con normalidad. Una de las primeras cosas que pude ver fue que algunos de los peces desarrollaban un intenso color rojizo y nadaban juntos de un lado a otro de la pecera a toda velocidad con las aletas extendidas a su máxima extensión. A mi parecer este comportamiento está relacionado a las demostraciones de dominancia entre los machos. Los peces con poco colorido, presumiblemente las hembras o machos subadultos, no participaban en estas actividades. En ocasiones dos peces se ponían lado a lado y se empujaban con sus colas en lo que me parecía un claro esfuerzo por demostrar su fuerza al pez contrario. Sin embargo nunca vi muestras de agresión severa entre los contendientes.
Tras algunos meses el número de peces con mucho colorido se redujo a uno o en ocasiones dos. No estoy seguro si siempre era el mismo pez el que mostraba mucho colorido. El resto de los peces mantenían las bandas de color marrón y crema típicas de las hembras Mi impresión es que este pez es una variedad del “cherry barb”. He llegado a esta conclusión basándome en las similitudes físicas y de comportamiento de ambos peces.
No he visto a este barbo en venta en ningún sitio. Desafortunadamente este pez carece de algunos de los atributos que fomentan la popularidad de la mayoría de los peces tropicales. En lugar de mostrar su brillante color constantemente estos peces solo lo muestran por tiempo limitado. La mayor parte del tiempo tiene un color poco espectacular. No son capaces de mostrar un color interesante hasta que son adultos por lo cual no puede competir con peces que aun como juveniles tienen mucho colorido. Finalmente para que estos peces se sientan verdaderamente relajados tienen que estar en un grupo de entre seis y diez. Por mi parte continuare criando estos peces y disfrutando de sus inquietas personalidades.
Thursday, December 16, 2010
Hemichromis lifalili, las crías llegan a los dos meses de edad con los padres.
| El macho ha crecido a un tamaño superior a la hembra |
| Cría cambiando de patrón de color |
| El macho con algunas de la crias |
Las crías de los Hemichromis lifalili están cerca de cumplir los dos meses. Para mi deleite los padres demuestran una tolerancia sorprendente con respecto a sus crías. Porque me sorprende que los toleren? Porque los peces Joya son conocidos por el fenómeno de canibalismo filial. Que es el canibalismo filial? El canibalismo filial ocurre cuando los adultos de una especie consumen a sus crías. El ejemplo más trágico de este fenómeno es el pez ángel Pterophyllum scalare. El pez ángel ha sido reproducido en masa en cautiverio décadas quitándole los huevos a los adultos y criándolos artificialmente. Esto ha causado que los ángeles hayan perdido su instinto de proteger a sus crías y siempre terminen devorando sus huevos o crías. Hace como diez años leí un artículo que decía que el 98% de los ángeles eran incapaces de completar los pasos mas elementales del ciclo reproductivo.
En el caso del pez Joya el canibalismo filial se manifiesta cuando los padres pierden el instinto de cuidar a sus crías y las tratan como una presa más que está disponible para ser consumida. Pero es importante aclarar que distinto a los peces ángeles el canibalismo en los peces Joya no ocurre al azar o por falta de instintos protectores, generalmente los padres se vuelven intolerantes de sus crías cuando están hormonalmente predispuestos a desovar nuevamente.
Mis lifalili no han vuelto a desovar y hasta han engordado un poco desde el último desove. Lo que creo es que las bajas temperaturas que han predominado en mi área por las pasadas semanas han inhibido el ciclo reproductivo de los adultos. La temperatura local ha bajado a los 64F grados por la noche y por el día se mantiene en los setenta. Estas temperaturas son comparativamente frías para estos peces del área tropical de África. Sin embargo no han mostrado ninguna señal de molestia o daño por causa de las temperaturas en el rango de los 60F.
Las crías ya no huyen de mí, al contrario, responden a mi presencia con entusiasmo y nadan hacia el cristal cada vez que me aparezco cerca de la pecera. Consumen con gusto todo lo que les ofrezco de comer, incluso atacan pedazos de comida muy grandes para ellos. Los pececillos más grandes ya están adoptando la coloración de dos puntos, uno en la base el rabo y otro en el medio del cuerpo, que es característica de los juveniles y adultos no reproductivos de lifalili. He visto algunos de los pececillos incluso morder a sus padres, los padres no parecen molestarse por semejante impertinencia de sus crías.
El macho ya es significativamente más grande que la hembra y demuestra una conducta más confiada y curiosa ante mi presencia. El color rojo que lo caracterizaba cuando ocurrió el desove es difícil de ver ya que ha adoptado una coloración de un color marrón oscuro. Los puntos azules siguen siendo notables y se han vuelto el detalle más sobresaliente de la coloración del macho.
| Ya se pueden ver en las crías los puntos negros característicos de los juveniles y los adultos |
| El macho no es tan tímido como la hembra y se acerca al cristal si algo estimula su curiosidad |
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Tuesday, November 23, 2010
Pez Joya rojo Hemichromis lifalili, los pecesitos cumplen un mes, los padres continuan protegiendolos
| El macho ha desarrollado un hermoso color azul que eclipsa el color rojo oscuro de su cuerpo |
| Los pececillos tienen un color dorado con una banda negra en la parte inferior del rabo |
| El color de los pececillos es metalico y brilloso pero esto es dificil de captar en fotos |
| Los pececillos aun se mueven como un cardumen |
| El macho buscando comida en el fondo |
| La hembra me observa oculta bajo una hoja |
| El macho se asoma a ver la camara, el cardumen nada frente al cristal |
La pareja de los peces Joya continúa con sus crías. El macho no les presta mucha atención pero las crías aun siguen a la hembra y ella con frecuencia adopta posiciones defensivas junto a sus pececillos. Sin embargo el grado de atención y defensa que los adultos adoptaban cuando me acercaba a la pecera se ha reducido considerablemente. Como ven en las fotos los adultos no dudan en esconderse aun cuando sus crías estén expuestas. Por eso en lugar de los adultos aparecer en la foto nadando valientemente entre sus crías se les ve mirando con desconfianza desde la seguridad de la parte de abajo de una hoja. Ya próximamente tendré que separar a las crías de sus padres. El macho ha adoptado un color azul excepcionalmente hermoso pero muy difícil de fotografiar adecuadamente con el flash ya que la brillantez del flash causa que el color azul sea substituido por el blanco. Nunca había visto un macho pez Joya tan azul. El macho ha comenzado a cortejar a la hembra con sutiles galanteos pero ella no parece interesada en desovar nuevamente. Esto puede ser por varias razones, la temperatura local ha estado bajando a los 68F por la noche lo que puede que inhiba la reproducción, les he estado alimentando adecuada pero no abundantemente para reducir las posibilidades de un nuevo desove y de que rechacen las crías que ya tienen.
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Wednesday, November 17, 2010
Fundulopanchax gardneri un killie excelente para principiantes en el arte de criar killies
| El macho |
| la hembra, se pueden ver algunas escamas con color rojo. |
| La pecera en que vivian |
| Las dos hembras con el macho mas grande |
| Las hembras normalmente son mas gordas que los machos, en el fondo se pueden ver los restos los "bloodworms" que se les ofrecio de comida. |
Los killies, peces del grupo de los ciprinodontidos, tienen una biología y ecología fascinante. Algunos viven en charcas temporales por lo cual sus vidas transcurren en un frenesí de crecimiento y reproducción para así poder completar su ciclo reproductivo antes de que la estación de lluvia termine y la charca se seque. Los adultos mueren cuando la charca se seca, pero los huevecillos puestos en el lodo del fondo del charco son capaces de sobrevivir a la desecación de la charca y pueden pasar meses en espera de la próxima temporada de lluvia para comenzar el ciclo nuevamente. Otros depositadon sus huevos en las hojas de plantas acuáticas o en las grietas de objetos sumergidos donde permanecen por un par de semanas antes de eclosionar, los killies que hacen esto generalmente viven algunos años. Las distintas especies de killies pueden sobrevivir en una impresionante variedad de hábitats como lo son, lagunas hipersalinas, charcos en aéreas desérticas y las aéreas pelágicas de los grandes lagos de África.
El Fundulopanchax gardneri pertenece al grupo de los killies que viven en los bosques. Se le encuentra en pequeños riachuelos y charcos de los bosques de Nigeria y Camerún. Viven en aéreas en que el agua es de poca profundidad, apenas pulgadas, en ocasiones en zonas llenas de vegetación en otras en charcos sin vegetación pero con una capa de hojas secas en el fondo. En mi experiencia han resultado fáciles de mantener y reproducir.
Obtuve dos parejas de adultos de esta especie y los coloque en una pecera densamente plantada con Echinodorus tenellus. El agua de la pecera era de lluvia y su pH era levemente acido. La temperatura del agua fluctuaba durante el dia entre los 75⁰F y los 85⁰F. La pecera no tenía filtro, se le cambiaba el agua como un 20% al mes. A los peces se le alimentaba con una variedad de comidas preparadas pero preferían los alimentos vivos y solo comían los “flakes” si tenían mucha hambre. Cuando no podía encontrar alimentos vivos les daba “bloodworms” congeladas que compraba en un “petshop” local. La pecera tenía una tapa que estaba cuidadosamente arreglada para que no existiera ni el más diminuto hueco que les permitiera a estos peces saltar de la pecera. Este es un detalle crucial, si se les da la oportunidad estos peces son capaces de saltar de la pecera cuando uno menos lo espera.
Hay varias formas de reproducir estos peces, la forma más común es usando un mapo hecho por el acuarista para que los peces depositen los huevos en él. Los huevos son removidos del mapo por el acuarista y son colocados en un envase con agua y con algunas gotas un agente fungicida. En este envase pasan los catorce días que tardan los huevos en eclosionar. Yo decidí usar un método más natural, permitiría que los peces desovaran en las plantas de la pecera y cuando los pececillos nacieran los capturaría. Este método produce muy pocas crías pero tiene la ventaja de que es extremadamente sencillo. Es indudable que el método del mapo y la incubación en un plato con fungicida produce muchas más crías que el método natural, pero por otro lado el método del mapo requiere un nivel de atención al detalle y una inversión de tiempo superior a la que el acuarista promedio dedica a sus peces.
El próximo paso es sumamente importante. Los pececillos recién nacidos requieren alimentación frecuente con alimento de buena calidad y unas condiciones de agua excelentes. Los primeros dos meses son determinantes en el desarrollo de estos killies, si no se les alimenta con la frecuencia y la cantidad adecuadas los killies se enanizan. Esto significa que si a los pececillos no se les alimenta como es debido en lugar de alcanzar el tamaño adulto normal de dos a tres pulgadas los mismos dejan de crecer cuando apenas tienen una pulgada o pulgada y media. Escribo estas líneas basado en la más amarga experiencia. Lo laborioso del trabajo de manejar los huevos hasta la eclosión y el nivel de atención que requieren los pececillos es probable que sea la razón por la cual no vemos a este pez con frecuencia en venta en el mercado.
Estos killies pueden vivir por años si se les dan buenas condiciones de vida. Perdí mis peces por un descuido en que se me olvido asegurar correctamente la tapa de la pecera en la cual los había colocados temporeramente mientras limpiaba la pecera en la que residían.
Como verán en las fotos estos peces tienen colores brillantes y muy atractivos que no tienen nada que envidiar a los colores de los peces marinos. Estos peces pueden ser tímidos si se les coloca en peceras demasiado iluminadas y sin lugares de refugio adecuados. Fotografiarlos no es fácil ya que tienden a reaccionar al “flash” huyendo a toda velocidad. Pero si se les ofrece una pecera en la que estén a gusto y se toma el tiempo de aclimatarlos a la presencia del acuarista, con el tiempo pierden su timidez aprenden a venir a comer a la mano, especialmente si el acuarista les ofrece alguno de los alimentos preferidos de ellos.
No he notado que los machos maltraten a las hembras aunque esto se puede deber a que los tenía en una pecera de diez galones la cual basta y sobra para que vivan en relativa armonía. Algunos acuaristas dicen que se les puede tener en peceras aun más pequeñas sin que haya problemas. Los machos de mayor tamaño hostigan a los menores pero no severamente si en la pecera hay refugios suficientes para que los machos más pequeños escapen de la agresión del macho dominante. Debido a la agresión que se da entre los machos no recomiendo tener más de un macho en peceras de menos de diez galones. En peceras de mayor tamaño es posible tener grupos de ellos sin dificultad y recuerdo haber tenido cerca de diez de estos peces en una pecera de veinte galones alta, que estaba densamente plantada, sin que pudiera notar ningún daño causado por la agresión entre los machos.
No recuerdo a cuál de las poblaciones pertenecen los peces que aparecen en las fotos. Hay más de una docena de poblaciones de esta especie en estado salvaje que se distinguen por variaciones en los colores y en el patrón de las manchas en el cuerpo del macho. Las hembras de todas las poblaciones son casi idénticas.
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Tuesday, November 16, 2010
El barbo Odessa, Puntius ticto, la belleza obsesiva compulsiva
| Macho en librea de cortejo |
| Con buena alimentacion y un entorno mas oscuro los peces comenzaron a desarrollar un color mas acentuado |
| De los cuatro peces en la pecera, el macho dominante tenia el color mas brillante y hostigaba sin cesar a los otros machos |
| La hembra era considerablemente mas grande que los machos, la mantenia separada de ellos |
| Una vista frontal de la hembra |
| Cuando los machos vieron la hembra sufrieron un cambio drastico en la intensidad de su color y el rojo del cuerpo adquirio una intensidad nunca antes vista. |
| Macho tras la llegada de la hembra |
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