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Wednesday, April 8, 2015

Pearlscale cichlid Herychthys carpintinis, un buen grupo de juveniles



Fotografiados en la exhibicion de peces y pecera del 2012 de la Asociacion de Acuaristas de Aguadilla.

Thursday, May 8, 2014

Xenotoca eiseni, Mexcalpique de cola roja

Macho
Hembra


Macho inseminando a la hembra


Macho junto a un gupi Ender sub adulto
Adquirí  una pareja de estos pececillos hace unos cuatro años atrás en diciembre del 2010.  Este pez es originario de México, es un miembro de la familia de peces vivíparos conocida como Goodeidae.   Estos peces, hasta donde sé, no son producidos en masa de forma comercial, sino más bien por aficionados especializados que mantienen pequeñas poblaciones en cautiverio.   La pareja fue colocada en una pecera de 10 galones sembrada de Elodea y algas filamentosas.  Eran aun peces jóvenes y por un tiempo no vi crías, aunque es probable que las estuvieran produciendo y las canibalizaran ya que la pecera no ofrecía refugios seguros para peces recién nacidos.  Eventualmente moví a la pareja a una pecera de treinta galones larga donde ahora vive un grupo de sus descendientes.   Los Xenotoca comparten esta pecera con un grupo de cíclidos, Amatatlilia siquia producto del primer desove de esa especie en mis peceras.  Todos los siquia de tamaño normal los regale, pero me quede con los que se quedaron enanos porque los encuentro bonitos y no tienen la desagradable tendencia a reproducirse todo el tiempo, todos conocemos los problemas que causan los cíclidos cuando en una comunidad de peces cuando están en reproducción.  Estos enanititos comparten la pecera con los Xenotoca en completa armonía, no he visto ni agresión ni una sola aleta rota desde que están juntos.

Tengo a mis peces en agua de lluvia, aun cuando la recomendación es que el agua “dura” es mejor para ellos.  La razón es que el agua local tiene una buena cantidad de carbonato de calcio el cual se deposita en el cristal de la pecera eventualmente opacando hasta cierto punto la transparencia del cristal.  Los minerales en el agua local también forman una molesta y desagradable costra en el cristal a la altura de la superficie del agua, la cual hay que remover constantemente usando una navaja.  Los Xenotoca no parecen sufrir en forma alguna por estar en agua “suave”.

Los peces toleran las variaciones de temperatura local del bosque de Rio Abajo sin dificultad.  Aun en las mañanas más frías, cuando la temperatura del agua está cerca de los 65° F no he notado cambios en su comportamiento.  La temperatura local en su punto más alto en el verano llega a cerca de los 84° F, lo cual tampoco parece afectar a los peces de forma alguna.  

Alimento los peces con comida seca en hojuelas, que macero un poco antes de dársela ya que las bocas de estos peces son relativamente pequeñas en comparación con las hojuelas.  Les doy una pequeña cantidad de comida todos los días.  Una o dos veces a la semana les doy pedacitos de camarón que he rallado en un guayo hasta que se producen partículas que los pececillos puedan ingerir fácilmente.  Los peces también comen del alga filamentosa que crece en abundancia en la pecera, sobre los cristales y sobre los tallos y hojas de la Elodea.  Según he leído, aunque estos peces son omnívoros, necesitan consumir cierta cantidad de algas en su dieta para mantener una buena salud¹.  Infrecuentemente les doy larvas de mosquito y “bloodworms”, usualmente cuando las encuentro en algún envase que ha acumulado agua inadvertidamente.  Las larvas de insectos son consumidas con voracidad y rapidez.

Estos peces pueden llegar a las dos pulgadas y media de largo.  En mis peceras los machos desarrollan color desde relativamente pequeños pero tardan tiempo en alcanzar el tamaño adulto.  Son peces rechonchos, pero a la vez muy agiles y activos.    No son peces tímidos y responden con rapidez y entusiasmo cuando se les alimenta.   Las crías son relativamente grandes al nacer.  Nunca he hecho un esfuerzo por salvar las crías, con los que sobreviven en la vegetación basta con mantener la población estable.
El comportamiento de estos peces no es particularmente complejo. Su patrón de comportamiento principal es la búsqueda de alimento.  Cuando me acerco a la pecera su respuesta inicial es  esconderse en la vegetación, pero en cuestión de unos pocos segundos salen a ver si les he traído algo de comer.   Los machos cortejan a las hembras a las hembras con una danza temblorosa que hacen frente a ellas.  Para mi sorpresa pude observar a una hembra que estaba siendo cortejada por un macho subadulto responder con movimientos de lado a lado que más bien parecían de agresión.  No quisiera dar a estos comportamientos una interpretación antropomórfica, pero la impresión que recibí fue que la hembra le decía al macho “¡déjame quieta ya!”.

Los peces en las fotos son subadultos que aún no han alcanzado su tamaño adulto.  Los adultos son significativamente más grandes.  Estos peces pueden vivir por varios años si se les cuida bien.  Su biología reproductiva es fascinante ya que no son ovovivíparos,  sino verdaderos vivíparos que alimentan a sus crías en la gestacion por medio de estructuras especializadas.    No recomiendo que se tenga a estos peces con peces delicados, tímidos o de aletas largas.   


¹Schliewen Urich. 1992. Aquarium Fish.  Barron’s

Monday, August 26, 2013

Papiliochromis ramirezi, espectacular y retante




Siempre me han gustado los Papiliochromis ramirezi, creo que combinan en un paquete pequeño muchas de las virtudes que hacen populares a los cíclidos.    En adición, no muestran algunos de los terribles defectos que hacen que mantener ciertos cíclidos sea un verdadero reto.   Mi experiencia con estos peces ha sido variada.  Los que más tiempo duraron en mi pecera vivieron casi un año.  Los que menos tiempo me duraron apenas sobrevivieron algunas semanas.  Comparen esto con el hecho de que un Hemichromis lifalili (pez joya) ya tiene cuatro años en mi posesión y esta tan gordo y feliz como siempre. Un grupo de Amatatilia siquia(convicto) está próximo a cumplir los tres.    Aparentemente los ramirezi no son particularmente longevos, se dice que su largo de vida es aproximadamente dos años¹.  Compartiré con ustedes mi mejor experiencia con estos peces con la esperanza que les sea útil en mantener en buena condición a estos hermosos y peculiares pececillos.
Tuve estos peces para 1995 cuando vivía en el pueblo de Mayagüez.  Los que conocen el lugar saben lo caluroso que puede ser, el agua de la pecera se mantenía cerca de los 85F (29C) sin necesidad de calefacción alguna.  La pecera era de treinta galones (66 litros)y media 36 pulgadas de largo (1.02 metros). El agua era suave con un pH entre 6.5.  La pecera no tenía un filtro, solo una bomba de agua pequeña que creaba una corriente suave a lo largo de la misma.
Ustedes se preguntaran, ¿Porque la pecera no tenía filtro?  Hay dos razones para la ausencia del filtro, la primera era que la pecera estaba literalmente llena de plantas, principalmente de Java moss.  La segunda era que la densidad de peces era bajísima, solo cuatro ramirezi y cinco tetras neon.   La baja densidad de peces permitía que las plantas pudieran absorber los desechos de los peces y que la calidad del agua se mantuviera buena.  Las plantas obtenían su luz de una ventana cercana.   Además de las plantas en la pecera había dos pedazos de madera que tenían espacios bajo ellos en que los peces se podían refugiar si se sentían amenazados.  La pecera llevaba meses establecida cuando los ramirezi fueron introducidos a ella. 
Cuando fueron liberados los ramirezi desaparecieron en la vegetación y por un par de días no volví a verlos.  Luego de este periodo de timidez inicial los peces se acostumbraron a mi presencia y, por lo menos los grandes, no se escondían cuando me acercaba a la pecera.  Los alimentaba con comida viva, mosquitos, Chironomus (bloodworms) y comida seca.   Para que los ramirezi pudieran comer primero había que saciar a los neones, los que demostraban una feroz voracidad cuando se trataba de comida viva.   Siendo peces pequeños la cantidad de comida que consumían era relativamente modesta.   Durante el día los podía observar explorando la gravilla y los recovecos de la pecera en busca de comida.   
La pecera tenía en el mismo medio una pequeña área sin vegetación que proveía un espacio donde los peces podían nadar sin obstáculos.   Los dos ramirezi más grandes tomaron como territorios los lados opuestos de la pecera y se encontraban en este punto para intimidarse mutuamente.  Era en estos momentos en que hacían sus demostraciones territoriales que los ramirezi mostraban sus colores más brillantes.   Luego de unos momentos de confrontación, ambos peces se separaban sin que hubiera ocurrido violencia.  A los dos ramirezi pequeños a los veía con menos frecuencia que a los grandes.
Aun cuando los peces se encontraban en excelente condición y la pecera poseía las características que los libros recomiendan para la especie, nunca los observe intentar reproducirse.    Es posible que todos hayan sido machos ya que nunca vi que alguno desarrollara la barriga rosa que es característica de las hembras de esta especie.  Otra posibilidad es que el pH del agua no haya sido el apropiado.  Aunque el agua tenía un pH de 6.5  inicialmente, les confieso que a lo largo del tiempo deje de prestar atención a este parámetro, por lo que es posible que haya cambiado durante su estadía en la pecera para hacerse más neutral.     Las fotos que acompañan este escrito son de una pecera de Kennth Orth, quien amablemente me permitió fotografiar sus peces.


¹Schliewesen, Ulrich.  1992.  Aquarium fish.  Barron’s Educational Series


Sunday, March 6, 2011

Mis experiencias con el pez Angel Pterophyllum scalare

El macho "tiger" con la papilla genital claramente visible en el vientre, al fondo la hembra gris prepara el área escogida para el desove

Este pez tenia unos destellos azules hermosos pero irregulares

La hembra "smoky" tenia la extraordinaria capacidad de invertir los colores de su cuerpo según su estado de animo, esta foto fue tomada luego de un fuerte festin de larvas de mosquito que causo una gran excitación a este pez, vea el estomago fuertemente distendido.

La hembra "smoky" en un momento de tranquilidad

Fuera de cuando estaban desovando los peces se juntaban pacificamente

La pareja defiende el desove de la hembra "smoky"

El macho persigue a la hembra gris despues de haber desovado con la "smoky"

El pez angel Petrophyllum scalare es uno de los peces de agua dulce más distintivos y abundantes del acuarismo.  Es omnipresente en las peceras de las tiendas de mascotas y es muy apreciado por multitudes de acuaristas que los admiran por su belleza, elegancia e interesante comportamiento.  En las próximas líneas detallare mis experiencias con este pez.
Los peces ángeles son originales de Sur América donde habitan ríos y lagos en el corazón del continente, entre ellos el rio Amazonas, Rio Negro y el Orinoco.    Pero hace muchas décadas que la importación de ángeles salvajes desde Sur América no es significativa en Puerto Rico, los peces que hoy vemos en los acuarios locales son criados en cautiverio en las grandes fincas de acuacultura de Asia y los Estados Unidos.  En Puerto Rico también hay algunas personas que los crían para la venta en menor escala.  En pocas ocasiones he visto ángeles supuestamente importados en venta estos han sido presentados como de la especie altum que es nativa del Orinoco.  Pero sospecho que eran híbridos entre altum y scalare porque no recuerdo haber visto en ellos la pronunciada indentación supra orbital que es única de los altum.  Debo añadir que los altum están entre los más difíciles peces de agua dulce en reproducir.  Los altum puros son fáciles de distinguir de los scalare ya que sus aletas dorsales y anales nacen casi perpendiculares al cuerpo y pueden ser muy largas.  Se han reportado individuos de altum en estado salvaje cuyas aletas dorsales y anales combinadas median veinte pulgadas de punta a punta.  Que yo sepa la otra especie de ángel, leopoldii, jamás ha sido importada a nuestra isla.
Los primeros peces ángeles que se importaron eran difíciles de mantener ya que requerían condiciones de agua muy específicas, que debían ser casi exactamente iguales a la de su hábitat nativo.  En ese tiempo reproducirlos era difícil por lo cual inicialmente solo se disponían de peces importados y su costo era elevadísimo.  Debido al pronunciado incentivo económico para reproducirlos en cautiverio y para obtener el mayor número de crías posibles la técnica que se usaba era remover los huevos en cuanto la pareja reproductiva acababa el desove.  Esto resulto en la producción de vastas cantidades de peces lo que abarato su costo pero tuvo consecuencias desastrosas con respecto al comportamiento reproductivo de estos peces.
Los ángeles son cíclidos y demuestran un comportamiento reproductivo que es común en este grupo de peces.  En el estado salvaje macho y una hembra buscan una superficie para depositar los huevos y dedican un tiempo a limpiarla con sus bocas.  Con frecuencia escogen superficies verticales como hojas y raíces para desovar.  Una vez ha ocurrido el desove la pareja defiende los huevos de otros peces, los limpian con sus bocas y cuando los alevines nacen los protegen por un tiempo.
Debido a la forma en que se reproducen en masa estos peces en cautiverio el comportamiento de cuido de huevos y de las crías se ha perdido casi totalmente.   Los ángeles producidos en cautiverio desovan con facilidad y protegen los huevos por un tiempo pero, en mi experiencia, invariablemente merma el instinto de protección y comienzan a devorar los huevos.  Solo una vez he visto un comportamiento distinto y esto ocurrió hace muchos años. 
A mediados de los años setenta, cuando daba mis primeros pasos en la afición del acuarismo, compre un par de peces ángeles que me deleitaron por su vivaz comportamiento.  Ambos tenían la coloración plateada con bandas verticales negras típica de la forma salvaje, pero uno poseía las largas aletas que caracterizan a la mutación conocida como “veil tail”.   Estos peces son voraces y ansiosos cuando tienen hambre y los míos parecían pozos sin fondo.   Me encantaba su entusiasmo a la hora de comer y les daba toda clase de alimentos desde hojuelas “flakes” hasta larvas de mosquito y pequeños crustáceos acuáticos.   Como consecuencia de la aparentemente insaciable necesidad de comida de los peces jóvenes les alimentaba varias veces al día.  Su comida favorita era indudablemente las larvas de mosquito que consumían hasta que sus estómagos estaban distendidos de forma alarmante.  Como resultado de tanta alimentación y de frecuentes cambios de agua, los ángeles crecieron con rapidez, el macho alcanzo las tres pulgadas de largo (sin contar sus largas aletas) y la hembra llego a cuatro.   Pero debo advertir que hoy conocemos que la inclinación de los peces ángeles a comer desmesuradamente una dieta rica en nutrientes les puede hacer tanto daño como darle una dieta una escasa y pobre.  La razón es que los peces desarrollan depósitos de grasa excesivos, una condición nunca vista en el estado salvaje, que tiende a reducir su largo de vida.
Un buen día, a principios del verano, cuando llevaba a cabo un cambio de agua note que los peces parecían estar especialmente perturbados por un procedimiento que era rutina y que normalmente no les causaba mucha angustia.  Pero al bajar el agua note para mi sorpresa que el techo de una pagoda china de porcelana estaba cubierto de huevos.
Me perdonaran que haga aquí un paréntesis en la narración de los ángeles pero creo que es preciso notar algunas características de las peceras de ese tiempo.  La pagoda china en que los ángeles desovaron por primera vez era solo una de los diversos adornos que infestaban el fondo de la pecera de treinta galones en que vivían.  La pagoda era parte de una estructura mayor de porcelana que incluía un puente chino que unía la pagoda con una pequeña isla.  También tenía la pecera una especie de obelisco naranja brillante de cómo nueve pulgadas de alto que era la pieza central de otra cerámica que incluía dos arcos alrededor del obelisco.  En esos tiempos casi todas las peceras locales de mis amistades tenían adornos de todo tipo que se juntaban con una impresionante promiscuidad.  No había el mas mínimo interés en mantener una coherencia temática por lo cual trasfondos que mostraban templos griegos sumergidos eran combinados con esqueletos en baúles de tesoro, barcos piratas y ruedas de molino, todos estos adornos movidos por aire comprimido.  Solo unos pocos mantenían peceras con el estilo naturalista tan de moda actualmente.
Pero volviendo a los ángeles, lleno de alegría por haber encontrado el desove, volví a llenar de agua la pecera y observe a los peces con especial atención.  Desafortunadamente la perturbación fue demasiada para la sensibilidad de los peces y cuando se sintieron más tranquilos procedieron a devorar los huevos.  Ya que los peces habían desovado y era claro que eran macho y hembra (algo que no era nada de obvio antes del desove) decidí tomar algunas medidas para mejorar las posibilidades de que los peces lograran completar su ciclo reproductivo con éxito.  Moví a pecera a un lugar poco transitado de la casa, añadí algunas plantas del tipo  Echinodorus “amazon sword”.  Los peces aceptaron los cambios con rapidez y en un par de semanas comenzaron a dar muestras de interés por volver a desovar.   Pero contra todas las expectativas no desovaron ni en las hojas de las Echinodorus, ni en el obelisco y ni siquiera miraron el techo de la pagoda.   Los peces desovaron pegando sus huevos a los largos tubos de un filtro externo.  Decidí no remover los huevos para aprender de primera mano sobre la reproducción de estos peces.  Deben de recordar que para esos fechas el Internet no existía, solo estaban disponibles el libro de Axelrod y el de Innes, de estos dos volúmenes venia todo lo que sabía sobre la reproducción de los ángeles, lo que no era mucho.
Ambos padres cuidaron del desove con impecable atención aunque la hembra, que era el pez más grande tendía a ser mas solicita que el macho con los huevos.  Los días pasaron sin que los huevos fueran devorados (algo que incluso ya para esos tiempos era inusual).  Finalmente las crías nacieron y la pareja las movió a una depresión en el fondo de la pecera.  Una vez las crías comenzaron a nadar los padres las escoltaban a todos lados y las mantenían juntas en un grupo.
Luego de un par de semanas las crías comenzaron a adquirir la forma distintiva de los peces ángeles por lo cual era todo un espectáculo ver a los padres nadar rodeados de una nube de diminutas replicas de si mismos.   A las tres semanas los separe de los padres y los coloque en una pecera de 10 galones con agua de la pecera parental.  En la pecera de las crías el nivel del agua era de cómo cuatro pulgadas para concentrar a las crías cerca del alimento.  Los alimentaba con microgusanos los cuales se hundían al fondo rápidamente.  Los pececillos igual que sus padres, comían hasta llegar al punto de casi reventar.
Los padres desovaron nuevamente después de cómo dos semanas, pero para mi profunda decepción jamás volvieron a cuidar de sus crías.  En esta ocasión el macho comenzó a devorar los huevos al segundo día y la hembra siguió su ejemplo a las pocas horas.  En los próximos desoves las relaciones entre la hembra y el macho se deterioraron al tal punto que al final de ese verano la hembra ya no permitía que el macho se acercara a los huevos y desovaba sola.  No volví a tener ángeles por décadas hasta que hace algunos años compre algunos.
Recuerdan que cuando comencé a criar peces solo habían dos variedades de ángeles fácilmente accesibles?  Pues ahora la variedad de mutaciones parece no acabar, entre las que se ofrecían en los “pet shop” que viste estaba el “blushing” que no tenia color y como es casi transparente los arcos de las agallas se ven fácilmente y su colorido da la impresión de que se está sonrojando.  Otra variedad era el “tiger” que tiene bandas verticales adicionales, el “smoky” con un patrón de manchas oscuras irregulares y  tantas otras como el “koi”, “marbled”, “diamond”, “gold” que si tratara de describirlas a todas no terminaría.
Compre seis pececillos pequeños, todos distintos para tener una variedad para observar.  El “tiger”, el “smoky” y una forma de color gris no dieron dificultad en su llegada a mi pecera.  El “black”, “veiltail” y “blushing” murieron a los pocos días de una enfermedad que los cubría de una capa blanca y que no respondió a tratamiento alguno.  Compre un par de ángeles mas que sucumbieron a lo que fuera que los mataba.  Los tres iniciales parecían invulnerables, la enfermedad desconocida solo mataba a los ángeles, los otros peces no fueron molestados nunca por la infección.   Los ángeles habitaban una pecera de 30 galones cuya decoración consistía en un masivo crecimiento de “Java Moss” que llenaba dos terceras partes de la pecera y un par de raíces artificiales hechas de resina plástica.
Los peces crecieron con rapidez, la “smoky” (que resulto ser hembra) creció mucho más que los otros dos.  Los compre antes de las navidades y cuando llego el verano del año siguiente comenzaron a desovar.  Resultaron ser un macho, El “tiger” y dos hembras.  Ambas hembras permitían que el macho fecundara los huevos, aunque sospecho que el macho se llevaba mejor con la gris que era de su mismo tamaño.  Cuando desovaban los más pequeños, ambos defendían con tesón los huevos de la otra hembra.  Cuando desovaba la “smoky” la otra hembra gris era perseguida hasta que se le obligaba a esconderse al otro extremo de la pecera.   Tristemente estos peces jamás completaron el ciclo reproductivo por su cuenta.  En esos momentos no tenía el tiempo para dedicarme a criar ángeles así que nunca les quite los huevos.  Eventualmente los moví a un estanque donde vivieron algunos años más.
Hoy en día hay mas variedades de ángeles que nunca en el mercado y las combinaciones de color, largo de aletas y hasta textura de la piel son asombrosas.   Contrario a sus ancestros los ángeles modernos son poco exigentes con respecto a la dureza y el pH del agua.  Pero se quedan enanos si la calidad de la alimentación y los parámetros de agua son pobres.  Pero si usted puede darles a estos maravillosos peces las condiciones que necesitan tendrá unas mascotas interesantes que le entretendrán por horas con sus variados comportamientos. 

Thursday, March 3, 2011

Un barbo similar pero no exactamente igual al barbo cereza "cherry barb"


Un macho adulto dominante con su coloración normal.

Un macho adulto al frente y una hembra atrás.
Los machos muestran su mayor colorido durante el desove pero es casi imposible fotografiarlos en la pecera en esos momentos, por eso fotografié este macho en el cedazo.  La captura le hizo perder casi todo el rojo pero aun se ve algo de la iridicencia azul.
Hace como doce o trece años la Asociación de Acuaristas de Aguadilla llevo a cabo una de las excursiones a visitar criadores de peces y tiendas de ventas de peces que tradicionalmente se hacen dos o tres veces al año.  En este viaje en particular visitamos un criador de peces del área sur.  Este criador de peces nos recibió muy cordialmente y nos escolto en un recorrido por sus facilidades de mantenimiento de peces.  Al final de la visita el criador capturo algunos peces y nos los obsequio.
Entre los peces que nos obsequio se encontraban unos barbos que picaron mi curiosidad.  Estos barbos tenían una clara similitud física con los “cherry barb” (Barbus titteya) pero el color de los machos era distinto y el tamaño de los peces era más del doble de los “cherry barb” promedio que vemos en venta en las tiendas de mascotas.  Los pececillos tenían un color crema con líneas marrón y un leve destello de azul metálico en la línea media de los machos.  El color era agradable pero no puedo decir que era espectacular.
Logre conseguir cuatro de estos barbos y los libere en una pecera de 30 galones densamente plantada de la hierba acuática Echinodorus tennellus.  Los barbos se perdieron en la vegetación y en el curso de los días siguientes apenas los pude ver.  Sin embargo con el paso del tiempo los pececillos perdieron su timidez y empezaron a dejarse ver en las aéreas libres de vegetación de la pecera con frecuencia.  Los barbos aceptaron todos los tipos de comida con el mismo gusto.  La comida seca, las larvas de mosquito y la comida congelada eran atacadas con voracidad y con una impresiónate rapidez.   Tal era la intensidad con la que estos pececillos atacaban la comida que determine no poner otros peces en su pecera ya que concluí que tendían problemas para poder alimentarse ante una competencia tan fuerte.
Los pececillos se adaptaron a la rutina y luego de un par de semanas pude notar que uno de los machos había adquirido un intenso color rojizo con un toque de azul metálico en la línea media.  El macho mantuvo este color por algunos días y luego volvió a su color habitual.  No me acuerdo haber notado que el cambio de color fuera acompañado en ese momento de un cambio significativo en el comportamiento de los peces.
Como dos semanas después de que el macho cambiara los colores, note un alevín nadando cerca de la superficie del agua.   Los pececillos habían desovado en la pecera y unos poquitos de los huevos habían sobrevivido la voracidad de los padres y eclosionado.  A lo largo de los siguientes meses como media docena de pececillos jóvenes sobrevivieron hasta un tamaño que les permitía nadar sin temor con sus los padres a la hora de comer.
Hace once años comencé a trabajar para el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales y como me mude al bosque estatal de Rio Abajo decidí desmontar la pecera y mover los barbos a un estanque.  El estanque que prepare para los pececillos era de cuatro pies de largo de cómo seis pulgadas de profundidad y dos pies de ancho.  El estanque fue plantado con Java Moss para que los pececillos tuvieran donde refugiarse.  Los pececillos se adaptaron al estanque sin dificultad y cada vez que me sentaba a observarlos podía  ver a los adultos acompañados de varios tamaños de juveniles.  Una característica de estos peces es que desovan constantemente, si usted los coloca en una pecera que les permita desovar y la misma ofrece algún refugio para los alevines es seguro que con el tiempo algunos de los alevines no serán devorados y sobrevivirán para convertirse en alevines.
Algunos años después de que introdujera a los pececillos al estanque ocurrió un periodo de sequia particularmente severo en el área de Aguadilla donde se encuentra mi casa y el nivel de agua de los estanques se redujo considerablemente.  Cada vez que me acercaba al estanque y lo veía con un nivel bajo lo volvía a llenar.  Pero durante un periodo en que estuve extremadamente ocupado por causa de mi trabajo no me ocupe de atender al nivel de agua del estanque.  Cuando al fin tuve tiempo para darle atención al estanque encontré que el mismo se había secado casi totalmente.  Lo que quedaba en el fondo era una capa de lodo, que en partes estaba seco totalmente y el “Java Moss” que en la parte más profunda del estanque aun conservaba su verdura aun cuando su capa superficial estaba seca.   Llene el estanque con agua para ver si algún pez había sobrevivido escondido en el lodo bajo el “Java Moss”.  Paso una semana completa y en el estanque no se vio ningún rastro de los pececillos.  Sin embargo note que el estanque no era invadido por las larvas de los mosquitos locales que siempre aparecen con rapidez en estanques sin peces, eso me dio un rayo de esperanza que algún pez hubiera sobrevivido.
Dos semanas después de haber llenado el estanque me dedique a observarlo por un rato a ver si veía algo.  No vi ningún pez adulto, pero para mi alegría, encontré a varios diminutos alevines nadando cerca de la superficie.   Algunos de los adultos sobrevivieron la sequia enterrados en el lodo.  El lodo conservo suficiente humedad bajo la cubierta del “Java Moss” para que sobrevivieran algunos de los adultos.  Con el tiempo la población de los peces regreso al nivel que se encontraba antes de la sequia.
Hace como dos años prepare una pecera de treinta galones, de 36 pulgadas de largo, para poder observar el comportamiento comunitario de estos peces.  La pecera contaba con un lado intensamente iluminado y abierto, la otra mitad era oscura y tenía algunos troncos y plantas.  Capture uno veinte juveniles y los deposite en la pecera.  Como es usual, los peces corrieron a ocultarse en las partes oscuras de la pecera y durante los primeros días respondían con terror a la más trivial de las perturbaciones.
Con el tiempo los peces comenzaron a sentirse a gusto y empezaron a portarse con normalidad.  Una de las primeras cosas que pude ver fue que algunos de los peces desarrollaban un intenso color rojizo y nadaban juntos de un lado a otro de la pecera a toda velocidad con las aletas extendidas a su máxima extensión.  A mi parecer este comportamiento está relacionado a las demostraciones de dominancia entre los machos.  Los peces con poco colorido, presumiblemente las hembras o machos subadultos, no participaban en estas actividades.  En ocasiones dos peces se ponían lado a lado y se empujaban con sus colas en lo que me parecía un claro esfuerzo por demostrar su fuerza al pez contrario.  Sin embargo nunca vi muestras de agresión severa entre los contendientes.
Tras algunos meses el número de peces con mucho colorido se redujo a uno o en ocasiones dos.  No estoy seguro si siempre era el mismo pez el que mostraba mucho colorido.  El resto de los peces mantenían las bandas de color marrón y crema típicas de las hembras  Mi impresión es que este pez es una variedad del “cherry barb”.  He llegado a esta conclusión basándome en las similitudes físicas y de comportamiento de ambos peces. 
No he visto a este barbo en venta en ningún sitio.   Desafortunadamente este pez carece de algunos de los atributos que fomentan la popularidad de la mayoría de los peces tropicales.  En lugar de mostrar su brillante color constantemente estos peces solo lo muestran por tiempo limitado.  La mayor parte del tiempo tiene un color poco espectacular.    No son capaces de mostrar un color interesante hasta que son adultos por lo cual no puede competir con peces que aun como juveniles tienen mucho colorido.  Finalmente para que estos peces se sientan verdaderamente relajados tienen que estar en un grupo de entre seis y diez.   Por mi parte continuare criando estos peces y disfrutando de sus inquietas personalidades.

Thursday, December 16, 2010

Hemichromis lifalili, las crías llegan a los dos meses de edad con los padres.

El macho ha crecido a un tamaño superior a la hembra

Cría cambiando de patrón de color

El macho con algunas de la crias


 Las crías de los Hemichromis lifalili están cerca de cumplir los dos meses.  Para mi deleite los padres demuestran una tolerancia sorprendente con respecto a sus crías.  Porque me sorprende que los toleren?  Porque los peces Joya son conocidos por el fenómeno de canibalismo filial.  Que es el canibalismo filial?  El canibalismo filial ocurre cuando los adultos de una especie consumen a sus crías.  El ejemplo más trágico de este fenómeno es el pez ángel  Pterophyllum scalare. El pez ángel ha sido reproducido en masa en cautiverio décadas quitándole los huevos a los adultos y criándolos artificialmente.  Esto ha causado que los ángeles hayan perdido su instinto de proteger a sus crías y siempre terminen devorando sus huevos o crías.  Hace como diez años leí un artículo que decía que el 98% de los ángeles eran incapaces de completar los pasos mas elementales del ciclo reproductivo.
 En el caso del pez Joya el canibalismo filial se manifiesta cuando los padres pierden el instinto de cuidar a sus crías y las tratan como una presa más que está disponible para ser consumida.    Pero es importante aclarar que distinto a los peces ángeles el canibalismo en los peces Joya no ocurre al azar o por falta de instintos protectores, generalmente los padres se vuelven intolerantes de sus crías cuando están hormonalmente predispuestos a desovar nuevamente.    
Mis lifalili no han vuelto a desovar y hasta han engordado un poco desde el último desove.  Lo que creo es que las bajas temperaturas que han predominado en mi área por las pasadas semanas han inhibido el ciclo reproductivo de los adultos.  La temperatura local ha bajado a los 64F grados por la noche y por el día se mantiene en los setenta.  Estas temperaturas son comparativamente frías para estos peces del área tropical de África.  Sin embargo no han mostrado ninguna señal de molestia o daño por causa de las temperaturas en el rango de los 60F.
Las crías ya no huyen de mí, al contrario, responden a mi presencia con entusiasmo y nadan hacia el cristal cada vez que me aparezco cerca de la pecera.  Consumen con gusto todo lo que les ofrezco de comer, incluso atacan pedazos de comida muy grandes para ellos.  Los pececillos más grandes ya están adoptando la coloración de dos puntos, uno en la base el rabo y otro en el medio del cuerpo, que es característica de los juveniles y adultos no reproductivos de lifalili.  He visto algunos de los pececillos incluso morder a sus padres, los padres no parecen molestarse por semejante impertinencia de sus crías.
El macho ya es significativamente más grande que la hembra y demuestra una conducta más confiada y curiosa ante mi presencia.  El color rojo que lo caracterizaba cuando ocurrió el desove es difícil de ver ya que ha adoptado una coloración de un color marrón oscuro.  Los puntos azules siguen siendo notables y se han vuelto el detalle más sobresaliente de la coloración del macho.

Ya se pueden ver en las crías los puntos negros característicos de los juveniles y los adultos

El macho no es tan tímido como la hembra y se acerca al cristal si algo estimula su curiosidad

Tuesday, November 23, 2010

Pez Joya rojo Hemichromis lifalili, los pecesitos cumplen un mes, los padres continuan protegiendolos

El macho ha desarrollado un hermoso color azul que eclipsa el color rojo oscuro de su cuerpo

Los pececillos tienen un color dorado con una banda negra en la parte inferior del rabo

El color de los pececillos es metalico y brilloso pero esto es dificil de captar en fotos

Los pececillos aun se mueven como un cardumen

El macho buscando comida en el fondo

La hembra me observa oculta bajo una hoja
El macho se asoma a ver la camara, el cardumen nada frente al cristal

La pareja de los peces Joya continúa con sus crías.  El macho no les presta mucha atención pero las crías aun siguen a la hembra y ella con frecuencia adopta posiciones defensivas junto a sus pececillos.  Sin embargo el grado de atención y defensa que los adultos adoptaban cuando me acercaba a la pecera se ha reducido considerablemente.  Como ven en las fotos los adultos no dudan en esconderse aun cuando sus crías estén expuestas.  Por eso en lugar de los adultos aparecer en la foto nadando valientemente entre sus crías se les ve mirando con desconfianza desde la seguridad de la parte de abajo de una hoja.  Ya próximamente tendré que separar a las crías de sus padres.  El macho ha adoptado un color azul excepcionalmente hermoso pero muy difícil de fotografiar adecuadamente con el flash ya que la brillantez del flash causa que el color azul sea substituido por el blanco.  Nunca había visto un macho pez Joya tan azul.  El macho ha comenzado a cortejar a la hembra con sutiles galanteos pero ella no parece interesada en desovar nuevamente.  Esto puede ser por varias razones, la temperatura local ha estado bajando a los 68F por la noche lo que puede que inhiba la reproducción, les he estado alimentando adecuada pero no abundantemente para reducir las posibilidades de un nuevo desove y de que rechacen las crías que ya tienen.     

Wednesday, November 17, 2010

Fundulopanchax gardneri un killie excelente para principiantes en el arte de criar killies

El macho

la hembra, se pueden ver algunas escamas con color rojo.

La pecera en que vivian

Las dos hembras con el macho mas grande

Las hembras normalmente son mas gordas que los machos, en el fondo se pueden ver los restos los "bloodworms" que se les ofrecio de comida.
El Fundulopanchax gardneri, antes Aphyosemion gardneri es un pez que tiene una buena cantidad de atributos que lo hacen deseable para el acuarista. Sin embargo no se le ve con frecuencia en las peceras de los acuaristas o en las tiendas de venta de peces, ¿Cuál puede ser la razón para que no sea fácil de conseguir? La razón por la que esto ocurre la discutiré en el curso del siguiente artículo sobre mi experiencia con este pez.


Los killies, peces del grupo de los ciprinodontidos, tienen una biología y ecología fascinante. Algunos viven en charcas temporales por lo cual sus vidas transcurren en un frenesí de crecimiento y reproducción para así poder completar su ciclo reproductivo antes de que la estación de lluvia termine y la charca se seque. Los adultos mueren cuando la charca se seca, pero los huevecillos puestos en el lodo del fondo del charco son capaces de sobrevivir a la desecación de la charca y pueden pasar meses en espera de la próxima temporada de lluvia para comenzar el ciclo nuevamente. Otros depositadon sus huevos en las hojas de plantas acuáticas o en las grietas de objetos sumergidos donde permanecen por un par de semanas antes de eclosionar, los killies que hacen esto generalmente viven algunos años. Las distintas especies de killies pueden sobrevivir en una impresionante variedad de hábitats como lo son, lagunas hipersalinas, charcos en aéreas desérticas y las aéreas pelágicas de los grandes lagos de África.

El Fundulopanchax gardneri pertenece al grupo de los killies que viven en los bosques. Se le encuentra en pequeños riachuelos y charcos de los bosques de Nigeria y Camerún. Viven en aéreas en que el agua es de poca profundidad, apenas pulgadas, en ocasiones en zonas llenas de vegetación en otras en charcos sin vegetación pero con una capa de hojas secas en el fondo. En mi experiencia han resultado fáciles de mantener y reproducir.

Obtuve dos parejas de adultos de esta especie y los coloque en una pecera densamente plantada con Echinodorus tenellus. El agua de la pecera era de lluvia y su pH era levemente acido. La temperatura del agua fluctuaba durante el dia entre los 75⁰F y los 85⁰F. La pecera no tenía filtro, se le cambiaba el agua como un 20% al mes. A los peces se le alimentaba con una variedad de comidas preparadas pero preferían los alimentos vivos y solo comían los “flakes” si tenían mucha hambre. Cuando no podía encontrar alimentos vivos les daba “bloodworms” congeladas que compraba en un “petshop” local. La pecera tenía una tapa que estaba cuidadosamente arreglada para que no existiera ni el más diminuto hueco que les permitiera a estos peces saltar de la pecera. Este es un detalle crucial, si se les da la oportunidad estos peces son capaces de saltar de la pecera cuando uno menos lo espera.

Hay varias formas de reproducir estos peces, la forma más común es usando un mapo hecho por el acuarista para que los peces depositen los huevos en él. Los huevos son removidos del mapo por el acuarista y son colocados en un envase con agua y con algunas gotas un agente fungicida. En este envase pasan los catorce días que tardan los huevos en eclosionar. Yo decidí usar un método más natural, permitiría que los peces desovaran en las plantas de la pecera y cuando los pececillos nacieran los capturaría. Este método produce muy pocas crías pero tiene la ventaja de que es extremadamente sencillo. Es indudable que el método del mapo y la incubación en un plato con fungicida produce muchas más crías que el método natural, pero por otro lado el método del mapo requiere un nivel de atención al detalle y una inversión de tiempo superior a la que el acuarista promedio dedica a sus peces.

El próximo paso es sumamente importante. Los pececillos recién nacidos requieren alimentación frecuente con alimento de buena calidad y unas condiciones de agua excelentes. Los primeros dos meses son determinantes en el desarrollo de estos killies, si no se les alimenta con la frecuencia y la cantidad adecuadas los killies se enanizan. Esto significa que si a los pececillos no se les alimenta como es debido en lugar de alcanzar el tamaño adulto normal de dos a tres pulgadas los mismos dejan de crecer cuando apenas tienen una pulgada o pulgada y media. Escribo estas líneas basado en la más amarga experiencia. Lo laborioso del trabajo de manejar los huevos hasta la eclosión y el nivel de atención que requieren los pececillos es probable que sea la razón por la cual no vemos a este pez con frecuencia en venta en el mercado.

Estos killies pueden vivir por años si se les dan buenas condiciones de vida. Perdí mis peces por un descuido en que se me olvido asegurar correctamente la tapa de la pecera en la cual los había colocados temporeramente mientras limpiaba la pecera en la que residían.

Como verán en las fotos estos peces tienen colores brillantes y muy atractivos que no tienen nada que envidiar a los colores de los peces marinos. Estos peces pueden ser tímidos si se les coloca en peceras demasiado iluminadas y sin lugares de refugio adecuados. Fotografiarlos no es fácil ya que tienden a reaccionar al “flash” huyendo a toda velocidad. Pero si se les ofrece una pecera en la que estén a gusto y se toma el tiempo de aclimatarlos a la presencia del acuarista, con el tiempo pierden su timidez aprenden a venir a comer a la mano, especialmente si el acuarista les ofrece alguno de los alimentos preferidos de ellos.

No he notado que los machos maltraten a las hembras aunque esto se puede deber a que los tenía en una pecera de diez galones la cual basta y sobra para que vivan en relativa armonía. Algunos acuaristas dicen que se les puede tener en peceras aun más pequeñas sin que haya problemas. Los machos de mayor tamaño hostigan a los menores pero no severamente si en la pecera hay refugios suficientes para que los machos más pequeños escapen de la agresión del macho dominante. Debido a la agresión que se da entre los machos no recomiendo tener más de un macho en peceras de menos de diez galones. En peceras de mayor tamaño es posible tener grupos de ellos sin dificultad y recuerdo haber tenido cerca de diez de estos peces en una pecera de veinte galones alta, que estaba densamente plantada, sin que pudiera notar ningún daño causado por la agresión entre los machos.

No recuerdo a cuál de las poblaciones pertenecen los peces que aparecen en las fotos. Hay más de una docena de poblaciones de esta especie en estado salvaje que se distinguen por variaciones en los colores y en el patrón de las manchas en el cuerpo del macho. Las hembras de todas las poblaciones son casi idénticas.

Tuesday, November 16, 2010

El barbo Odessa, Puntius ticto, la belleza obsesiva compulsiva


Macho en librea de cortejo

Con buena alimentacion y un entorno mas oscuro los peces comenzaron a desarrollar un color mas acentuado

De los cuatro peces en la pecera, el macho dominante tenia el color mas brillante y hostigaba sin cesar a los otros machos
La hembra era considerablemente mas grande que los machos, la mantenia separada de ellos

Una vista frontal de la hembra


Cuando los machos vieron la hembra sufrieron un cambio drastico en la intensidad de su color y el rojo del cuerpo adquirio una intensidad nunca antes vista. 

Macho tras la llegada de la hembra




Debido a lo vigoroso del cortejo reproductivo fue necesario capturar al macho para poder fotografiar los colores del cortejo reproductivo en un trasfondo que resaltara los colores mas tenues

Debo confesar que no compre el barbo Odessa porque estuviera en ese momento particularmente interesado mantenerlos en mis peceras. La razón fue que me había comprometido a exhibir dos peceras plantadas en la actividad educativa anual de la Asociación de Acuaristas de Aguadilla del 2008 y quería usar un pez distinto a los que los demás tendrían en sus peceras.

Decidí que colocaría en la pecera peces que tuvieran un color metálico que contrastara con el color verde de las Echinodorus que formaban un césped en el fondo de la pecera que llevaría a la exhibicion. Un en abril 2008 visite un “pet shop” que se encontraba en la tienda Pitusa de Aguadilla. En el “pet shop” había una gran variedad de peces pero casi todos eran de las especies que siempre se encuentran en los mismos. Pero pude notar que en una pecera había unos barbos distintos de lo usual, después de examinarlos un tiempo llegue a la conclusión de que trataba de unos barbos Odessa (Puntius ticto) una especie que rara vez se ve por estos lares. Cuando vi a los Odessa la verdad es que no me impresionaron ya que casi no tenían color. Las fotos de estos peces que había visto con anterioridad tampoco indicaban que estos peces fueran de un color excepcional. Sin embargo su vibrante actividad y su color plateado me convencieron que serian una buena opción para exhibir en la pecera.

Para ponerlos en condición para la exhibición los libere en un estanque y comencé a alimentarlos con una amplia variedad de alimentos. El estanque en que estaban estos barbos se distingue por tener un fondo oscuro y una gran cantidad de vegetación sumergida. Debido a lo espeso de la vegetación no vi a los peces por varias semanas después de haberlos liberado. Como seis semanas después de haberlos adquirido me decidí a capturarlos para ver como habían progresado. Para mi sorpresa los peces habían adquirido un brillante color rojo en sus costados. No todos los peces tenían la misma intensidad de color pero todos estaban en muy buena condición.

El día de la exhibición los coloque en una pecera plantada de diez galones y allí pude observar la dinámica de la interacción entre estos peces. El macho dominante comenzó a hostigar a los demás despiadadamente, persiguiéndolos sin cesar. Algunos de los otros peces permanecieron por largos ratos ocultos entre la vegetación para evitar el constante hostigamiento. Pero esto no amilanaba al macho dominante que se pasaba todo el tiempo patrullando la pecera e investigando todo lo que le llamaba su atención. Como resultado los otros machos perdieron el color que tenían mientras que el macho dominante desarrollo un color rojo aun más pronunciado.

Después de la exhibición los peces regresaron al estanque ya que era claro que tenerlos en la pecera no era una buena idea. He tenido muchos barbos pero ninguno tan neurótico e hiperactivo. Si los hubiera dejado juntos en la pecera no tengo duda que el macho dominante hubiera causado la eventual muerte de los otros peces con su hostigamiento constante.

Unos meses más tarde pude obtener una hembra. La hembra era significativamente más grande que los machos y el color de su cuerpo era gris y plateado. Como mantuve a la hembra sola no sé si ellas son tan agresivas y neuróticas como los machos. Una mañana coloque a dos machos en una pecera plantada de diez galones y al día siguiente libere a la hembra en la pecera.

En el instante en que los machos percibieron la hembra sus colores aumentaron en brillantez a un grado insospechado. No solo el rojo adquirió una intensidad impresionante si no que aparecieron tonos amarillos y hasta un punto azul que antes no era visible. Si la actividad de los machos antes de que llegara la hembra a la pecera era intensa, al llegar la hembra de desbordo en una hiperactividad frenética. Trate de fotografiar a los machos durante el proceso de cortejo pero se movían con tanta rapidez entre la vegetación que resulto imposible lograr una foto aceptable. Por lo tanto me vi obligado a capturar uno de los machos y fotografiarlo en el cedazo. En la foto del macho en el cedazo es posible observar el intenso colorido del macho durante el cortejo que lleva al desove. Le confieso que jamás hubiera pensado que estos barbos eran capaces de alcanzar una coloración tan brillante. Y quiero aclarar el color es exactamente como se ve en las fotos. Estas no han sido como se dice en el argot popular, sazonadas con “Photoshop”.

A pesar del entusiasmo de los reproductores no pude observar que la pareja pusiera huevos y jamás encontré alevines en la pecera. Víctor Oliver “Pucho” me comento que estos peces desovaron en sus peceras pero que los huevos no eclosionaron, no es claro si eran o no infértiles. Separe los machos y la hembra y no volví a intentar desovarlos. La razón para no reproducirlos fue sencilla, en el momento no tenía el espacio para dedicarlo a las crías que se produjeran de ese evento de reproducción.

Los que interesen este pez solo tienen que seguir algunas normas sencillas para mantenerlo con éxito ya que no son muy exigentes. Para su mantenimiento use agua de lluvia y agua del sistema de acueductos sin ningún problema o que pudiera notar diferencia alguna en su bienestar en una u otra. La temperatura del agua en su entorno fluctuó entre los 75⁰F y 85⁰F, se portaban igual en ambos extremos de temperatura. La filtración era provista por un filtro externo Hagen de poca capacidad cuando estaban las peceras, en los estanques no había filtración alguna. Les cambiaba el agua en las peceras 50% cada semana. Son omnívoros y comían de todo, “flakes”, “pellets” de varios tipos, “bloodworms” y larvas de mosquito.

No creo que los pueda recomendar para peceras menores de treinta galones y aun estas las recomiendo si están densamente plantadas y los peces se pueden esconder del pez dominante. Así que, aunque no son peces tan grandes, la mejor pecera para ellos es una de cincuenta para arriba. Los machos son agresivos con su propia especie, como jamás estuvieron con otras especies de peces no puedo dar fe de que sean un problema pero me puedo imaginar que especies de peces más delicadas y tranquilas serian víctimas de la agresión por parte de los machos. Peces menos agiles probablemente se morirían de hambre si se juntan con estos peces tan glotones y rápidos a la hora de comer. El color de estos peces está íntimamente atado al estado de ánimo del pez. Peces en una pecera muy iluminada y sin lugares donde esconderse tienen un color plateado y se comportan de forma tímida y huidiza. Para ver a los peces en su mejor color es necesario usar una iluminación tenue en la pecera y que la pecera tenga lugares donde los peces se puedan refugiar si se alarman. Los mejores colores los tienen cuando están en un grupo, si no hay otros de su especie los colores de estos peces se apagan considerablemente. Otros acuaristas recomiendan tenerlos en grupos.

Los peces vivieron como un año y luego comenzaron a morir, no es claro de que se murieron. El ultimo en morir fue el macho dominante. Me imagino que murió de depresión ya que no tenía a quien perseguir durante todo el día.