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Saturday, December 3, 2011

Amatitlania siquia, se reproducen. Es claro que no son Honduran Red points




La hembra (azul) enfrenta al macho con una actitud agresiva

El macho responde a la agresión dirigiendo fuertes aletazos en dirección de la cabeza de la hembra
La hembra atendió con gran dedicación la nidada de huevos

Se pueden ver alguno huevos que han desarrollado hongo  (son las esferas blancas)
 eventualmente la hembra los remueve de la nidada


La hembra siempre estaba muy alerta a mis movimientos mientras tomaba las fotos.  En ocasiones se colocaba sobre los huevos lo que arruinaba la oportunidad de fotografiarlos.

Cuando los huevos comenzaron a eclosionar la hembra removió los alevines
 y los deposito en pequeñas pilas en el fondo de la cavidad.


La hembra evito de todas las formas que pudo imaginar el que yo fotografiara los alevines.  Ni la mas fuerte intimidacion la alejo de los alevines por mas de unos pocos segundos.  Por lo tanto tuve que esperar que estuviera dormida para tomar esta foto.  La foto la tome en la noche.


Los Amatitlania llegaron a la madurez sexual como cinco meses después de haberlos recibido.  La hembra y el macho empezaron el cortejo de la forma usual en cíclidos neotropicales.  Me percate del inicio de la actividad sexual porque el pez más grande y el segundo pez más grande comenzaron a “besarse”.   Estos “besos” en realidad son una forma de forcejeo en el cual los peces se muerden mutuamente por la boca y empujan y halan con vigor para así constatar la fuerza y motivación del otro.  No es en esencia distinto de lo que se ve hoy día en los “pub” que patrocina la gente joven.  Después de un par de días de continuo pavoneo por parte de la pareja, súbitamente desaparecieron de mi vista.  Inicialmente me alarme pensando que podían haber brincado de la pecera, pero cuando examine uno de los troncos del interior de la pecera los encontré a los dos junto con una masa de huevos recién desovada.  El primer día ambos estuvieron junto con los huevos pero al segundo día la hembra expulso al macho de la cavidad.
La hembra ha demostrado un nivel excepcional de atención a los huevos y los alevines.  Esto es típico de los peces del grupo de los cíclidos neotropicales cercanamente emparentados con el cíclido antiguamente conocido como Cichlasoma nigrofasciatum.  Fotografiar los huevos y los alevines fue un verdadero reto debido al pronunciado instinto de protección de la hembra.

Thursday, March 3, 2011

Un barbo similar pero no exactamente igual al barbo cereza "cherry barb"


Un macho adulto dominante con su coloración normal.

Un macho adulto al frente y una hembra atrás.
Los machos muestran su mayor colorido durante el desove pero es casi imposible fotografiarlos en la pecera en esos momentos, por eso fotografié este macho en el cedazo.  La captura le hizo perder casi todo el rojo pero aun se ve algo de la iridicencia azul.
Hace como doce o trece años la Asociación de Acuaristas de Aguadilla llevo a cabo una de las excursiones a visitar criadores de peces y tiendas de ventas de peces que tradicionalmente se hacen dos o tres veces al año.  En este viaje en particular visitamos un criador de peces del área sur.  Este criador de peces nos recibió muy cordialmente y nos escolto en un recorrido por sus facilidades de mantenimiento de peces.  Al final de la visita el criador capturo algunos peces y nos los obsequio.
Entre los peces que nos obsequio se encontraban unos barbos que picaron mi curiosidad.  Estos barbos tenían una clara similitud física con los “cherry barb” (Barbus titteya) pero el color de los machos era distinto y el tamaño de los peces era más del doble de los “cherry barb” promedio que vemos en venta en las tiendas de mascotas.  Los pececillos tenían un color crema con líneas marrón y un leve destello de azul metálico en la línea media de los machos.  El color era agradable pero no puedo decir que era espectacular.
Logre conseguir cuatro de estos barbos y los libere en una pecera de 30 galones densamente plantada de la hierba acuática Echinodorus tennellus.  Los barbos se perdieron en la vegetación y en el curso de los días siguientes apenas los pude ver.  Sin embargo con el paso del tiempo los pececillos perdieron su timidez y empezaron a dejarse ver en las aéreas libres de vegetación de la pecera con frecuencia.  Los barbos aceptaron todos los tipos de comida con el mismo gusto.  La comida seca, las larvas de mosquito y la comida congelada eran atacadas con voracidad y con una impresiónate rapidez.   Tal era la intensidad con la que estos pececillos atacaban la comida que determine no poner otros peces en su pecera ya que concluí que tendían problemas para poder alimentarse ante una competencia tan fuerte.
Los pececillos se adaptaron a la rutina y luego de un par de semanas pude notar que uno de los machos había adquirido un intenso color rojizo con un toque de azul metálico en la línea media.  El macho mantuvo este color por algunos días y luego volvió a su color habitual.  No me acuerdo haber notado que el cambio de color fuera acompañado en ese momento de un cambio significativo en el comportamiento de los peces.
Como dos semanas después de que el macho cambiara los colores, note un alevín nadando cerca de la superficie del agua.   Los pececillos habían desovado en la pecera y unos poquitos de los huevos habían sobrevivido la voracidad de los padres y eclosionado.  A lo largo de los siguientes meses como media docena de pececillos jóvenes sobrevivieron hasta un tamaño que les permitía nadar sin temor con sus los padres a la hora de comer.
Hace once años comencé a trabajar para el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales y como me mude al bosque estatal de Rio Abajo decidí desmontar la pecera y mover los barbos a un estanque.  El estanque que prepare para los pececillos era de cuatro pies de largo de cómo seis pulgadas de profundidad y dos pies de ancho.  El estanque fue plantado con Java Moss para que los pececillos tuvieran donde refugiarse.  Los pececillos se adaptaron al estanque sin dificultad y cada vez que me sentaba a observarlos podía  ver a los adultos acompañados de varios tamaños de juveniles.  Una característica de estos peces es que desovan constantemente, si usted los coloca en una pecera que les permita desovar y la misma ofrece algún refugio para los alevines es seguro que con el tiempo algunos de los alevines no serán devorados y sobrevivirán para convertirse en alevines.
Algunos años después de que introdujera a los pececillos al estanque ocurrió un periodo de sequia particularmente severo en el área de Aguadilla donde se encuentra mi casa y el nivel de agua de los estanques se redujo considerablemente.  Cada vez que me acercaba al estanque y lo veía con un nivel bajo lo volvía a llenar.  Pero durante un periodo en que estuve extremadamente ocupado por causa de mi trabajo no me ocupe de atender al nivel de agua del estanque.  Cuando al fin tuve tiempo para darle atención al estanque encontré que el mismo se había secado casi totalmente.  Lo que quedaba en el fondo era una capa de lodo, que en partes estaba seco totalmente y el “Java Moss” que en la parte más profunda del estanque aun conservaba su verdura aun cuando su capa superficial estaba seca.   Llene el estanque con agua para ver si algún pez había sobrevivido escondido en el lodo bajo el “Java Moss”.  Paso una semana completa y en el estanque no se vio ningún rastro de los pececillos.  Sin embargo note que el estanque no era invadido por las larvas de los mosquitos locales que siempre aparecen con rapidez en estanques sin peces, eso me dio un rayo de esperanza que algún pez hubiera sobrevivido.
Dos semanas después de haber llenado el estanque me dedique a observarlo por un rato a ver si veía algo.  No vi ningún pez adulto, pero para mi alegría, encontré a varios diminutos alevines nadando cerca de la superficie.   Algunos de los adultos sobrevivieron la sequia enterrados en el lodo.  El lodo conservo suficiente humedad bajo la cubierta del “Java Moss” para que sobrevivieran algunos de los adultos.  Con el tiempo la población de los peces regreso al nivel que se encontraba antes de la sequia.
Hace como dos años prepare una pecera de treinta galones, de 36 pulgadas de largo, para poder observar el comportamiento comunitario de estos peces.  La pecera contaba con un lado intensamente iluminado y abierto, la otra mitad era oscura y tenía algunos troncos y plantas.  Capture uno veinte juveniles y los deposite en la pecera.  Como es usual, los peces corrieron a ocultarse en las partes oscuras de la pecera y durante los primeros días respondían con terror a la más trivial de las perturbaciones.
Con el tiempo los peces comenzaron a sentirse a gusto y empezaron a portarse con normalidad.  Una de las primeras cosas que pude ver fue que algunos de los peces desarrollaban un intenso color rojizo y nadaban juntos de un lado a otro de la pecera a toda velocidad con las aletas extendidas a su máxima extensión.  A mi parecer este comportamiento está relacionado a las demostraciones de dominancia entre los machos.  Los peces con poco colorido, presumiblemente las hembras o machos subadultos, no participaban en estas actividades.  En ocasiones dos peces se ponían lado a lado y se empujaban con sus colas en lo que me parecía un claro esfuerzo por demostrar su fuerza al pez contrario.  Sin embargo nunca vi muestras de agresión severa entre los contendientes.
Tras algunos meses el número de peces con mucho colorido se redujo a uno o en ocasiones dos.  No estoy seguro si siempre era el mismo pez el que mostraba mucho colorido.  El resto de los peces mantenían las bandas de color marrón y crema típicas de las hembras  Mi impresión es que este pez es una variedad del “cherry barb”.  He llegado a esta conclusión basándome en las similitudes físicas y de comportamiento de ambos peces. 
No he visto a este barbo en venta en ningún sitio.   Desafortunadamente este pez carece de algunos de los atributos que fomentan la popularidad de la mayoría de los peces tropicales.  En lugar de mostrar su brillante color constantemente estos peces solo lo muestran por tiempo limitado.  La mayor parte del tiempo tiene un color poco espectacular.    No son capaces de mostrar un color interesante hasta que son adultos por lo cual no puede competir con peces que aun como juveniles tienen mucho colorido.  Finalmente para que estos peces se sientan verdaderamente relajados tienen que estar en un grupo de entre seis y diez.   Por mi parte continuare criando estos peces y disfrutando de sus inquietas personalidades.

Thursday, December 16, 2010

Hemichromis lifalili, las crías llegan a los dos meses de edad con los padres.

El macho ha crecido a un tamaño superior a la hembra

Cría cambiando de patrón de color

El macho con algunas de la crias


 Las crías de los Hemichromis lifalili están cerca de cumplir los dos meses.  Para mi deleite los padres demuestran una tolerancia sorprendente con respecto a sus crías.  Porque me sorprende que los toleren?  Porque los peces Joya son conocidos por el fenómeno de canibalismo filial.  Que es el canibalismo filial?  El canibalismo filial ocurre cuando los adultos de una especie consumen a sus crías.  El ejemplo más trágico de este fenómeno es el pez ángel  Pterophyllum scalare. El pez ángel ha sido reproducido en masa en cautiverio décadas quitándole los huevos a los adultos y criándolos artificialmente.  Esto ha causado que los ángeles hayan perdido su instinto de proteger a sus crías y siempre terminen devorando sus huevos o crías.  Hace como diez años leí un artículo que decía que el 98% de los ángeles eran incapaces de completar los pasos mas elementales del ciclo reproductivo.
 En el caso del pez Joya el canibalismo filial se manifiesta cuando los padres pierden el instinto de cuidar a sus crías y las tratan como una presa más que está disponible para ser consumida.    Pero es importante aclarar que distinto a los peces ángeles el canibalismo en los peces Joya no ocurre al azar o por falta de instintos protectores, generalmente los padres se vuelven intolerantes de sus crías cuando están hormonalmente predispuestos a desovar nuevamente.    
Mis lifalili no han vuelto a desovar y hasta han engordado un poco desde el último desove.  Lo que creo es que las bajas temperaturas que han predominado en mi área por las pasadas semanas han inhibido el ciclo reproductivo de los adultos.  La temperatura local ha bajado a los 64F grados por la noche y por el día se mantiene en los setenta.  Estas temperaturas son comparativamente frías para estos peces del área tropical de África.  Sin embargo no han mostrado ninguna señal de molestia o daño por causa de las temperaturas en el rango de los 60F.
Las crías ya no huyen de mí, al contrario, responden a mi presencia con entusiasmo y nadan hacia el cristal cada vez que me aparezco cerca de la pecera.  Consumen con gusto todo lo que les ofrezco de comer, incluso atacan pedazos de comida muy grandes para ellos.  Los pececillos más grandes ya están adoptando la coloración de dos puntos, uno en la base el rabo y otro en el medio del cuerpo, que es característica de los juveniles y adultos no reproductivos de lifalili.  He visto algunos de los pececillos incluso morder a sus padres, los padres no parecen molestarse por semejante impertinencia de sus crías.
El macho ya es significativamente más grande que la hembra y demuestra una conducta más confiada y curiosa ante mi presencia.  El color rojo que lo caracterizaba cuando ocurrió el desove es difícil de ver ya que ha adoptado una coloración de un color marrón oscuro.  Los puntos azules siguen siendo notables y se han vuelto el detalle más sobresaliente de la coloración del macho.

Ya se pueden ver en las crías los puntos negros característicos de los juveniles y los adultos

El macho no es tan tímido como la hembra y se acerca al cristal si algo estimula su curiosidad

Wednesday, November 17, 2010

Fundulopanchax gardneri un killie excelente para principiantes en el arte de criar killies

El macho

la hembra, se pueden ver algunas escamas con color rojo.

La pecera en que vivian

Las dos hembras con el macho mas grande

Las hembras normalmente son mas gordas que los machos, en el fondo se pueden ver los restos los "bloodworms" que se les ofrecio de comida.
El Fundulopanchax gardneri, antes Aphyosemion gardneri es un pez que tiene una buena cantidad de atributos que lo hacen deseable para el acuarista. Sin embargo no se le ve con frecuencia en las peceras de los acuaristas o en las tiendas de venta de peces, ¿Cuál puede ser la razón para que no sea fácil de conseguir? La razón por la que esto ocurre la discutiré en el curso del siguiente artículo sobre mi experiencia con este pez.


Los killies, peces del grupo de los ciprinodontidos, tienen una biología y ecología fascinante. Algunos viven en charcas temporales por lo cual sus vidas transcurren en un frenesí de crecimiento y reproducción para así poder completar su ciclo reproductivo antes de que la estación de lluvia termine y la charca se seque. Los adultos mueren cuando la charca se seca, pero los huevecillos puestos en el lodo del fondo del charco son capaces de sobrevivir a la desecación de la charca y pueden pasar meses en espera de la próxima temporada de lluvia para comenzar el ciclo nuevamente. Otros depositadon sus huevos en las hojas de plantas acuáticas o en las grietas de objetos sumergidos donde permanecen por un par de semanas antes de eclosionar, los killies que hacen esto generalmente viven algunos años. Las distintas especies de killies pueden sobrevivir en una impresionante variedad de hábitats como lo son, lagunas hipersalinas, charcos en aéreas desérticas y las aéreas pelágicas de los grandes lagos de África.

El Fundulopanchax gardneri pertenece al grupo de los killies que viven en los bosques. Se le encuentra en pequeños riachuelos y charcos de los bosques de Nigeria y Camerún. Viven en aéreas en que el agua es de poca profundidad, apenas pulgadas, en ocasiones en zonas llenas de vegetación en otras en charcos sin vegetación pero con una capa de hojas secas en el fondo. En mi experiencia han resultado fáciles de mantener y reproducir.

Obtuve dos parejas de adultos de esta especie y los coloque en una pecera densamente plantada con Echinodorus tenellus. El agua de la pecera era de lluvia y su pH era levemente acido. La temperatura del agua fluctuaba durante el dia entre los 75⁰F y los 85⁰F. La pecera no tenía filtro, se le cambiaba el agua como un 20% al mes. A los peces se le alimentaba con una variedad de comidas preparadas pero preferían los alimentos vivos y solo comían los “flakes” si tenían mucha hambre. Cuando no podía encontrar alimentos vivos les daba “bloodworms” congeladas que compraba en un “petshop” local. La pecera tenía una tapa que estaba cuidadosamente arreglada para que no existiera ni el más diminuto hueco que les permitiera a estos peces saltar de la pecera. Este es un detalle crucial, si se les da la oportunidad estos peces son capaces de saltar de la pecera cuando uno menos lo espera.

Hay varias formas de reproducir estos peces, la forma más común es usando un mapo hecho por el acuarista para que los peces depositen los huevos en él. Los huevos son removidos del mapo por el acuarista y son colocados en un envase con agua y con algunas gotas un agente fungicida. En este envase pasan los catorce días que tardan los huevos en eclosionar. Yo decidí usar un método más natural, permitiría que los peces desovaran en las plantas de la pecera y cuando los pececillos nacieran los capturaría. Este método produce muy pocas crías pero tiene la ventaja de que es extremadamente sencillo. Es indudable que el método del mapo y la incubación en un plato con fungicida produce muchas más crías que el método natural, pero por otro lado el método del mapo requiere un nivel de atención al detalle y una inversión de tiempo superior a la que el acuarista promedio dedica a sus peces.

El próximo paso es sumamente importante. Los pececillos recién nacidos requieren alimentación frecuente con alimento de buena calidad y unas condiciones de agua excelentes. Los primeros dos meses son determinantes en el desarrollo de estos killies, si no se les alimenta con la frecuencia y la cantidad adecuadas los killies se enanizan. Esto significa que si a los pececillos no se les alimenta como es debido en lugar de alcanzar el tamaño adulto normal de dos a tres pulgadas los mismos dejan de crecer cuando apenas tienen una pulgada o pulgada y media. Escribo estas líneas basado en la más amarga experiencia. Lo laborioso del trabajo de manejar los huevos hasta la eclosión y el nivel de atención que requieren los pececillos es probable que sea la razón por la cual no vemos a este pez con frecuencia en venta en el mercado.

Estos killies pueden vivir por años si se les dan buenas condiciones de vida. Perdí mis peces por un descuido en que se me olvido asegurar correctamente la tapa de la pecera en la cual los había colocados temporeramente mientras limpiaba la pecera en la que residían.

Como verán en las fotos estos peces tienen colores brillantes y muy atractivos que no tienen nada que envidiar a los colores de los peces marinos. Estos peces pueden ser tímidos si se les coloca en peceras demasiado iluminadas y sin lugares de refugio adecuados. Fotografiarlos no es fácil ya que tienden a reaccionar al “flash” huyendo a toda velocidad. Pero si se les ofrece una pecera en la que estén a gusto y se toma el tiempo de aclimatarlos a la presencia del acuarista, con el tiempo pierden su timidez aprenden a venir a comer a la mano, especialmente si el acuarista les ofrece alguno de los alimentos preferidos de ellos.

No he notado que los machos maltraten a las hembras aunque esto se puede deber a que los tenía en una pecera de diez galones la cual basta y sobra para que vivan en relativa armonía. Algunos acuaristas dicen que se les puede tener en peceras aun más pequeñas sin que haya problemas. Los machos de mayor tamaño hostigan a los menores pero no severamente si en la pecera hay refugios suficientes para que los machos más pequeños escapen de la agresión del macho dominante. Debido a la agresión que se da entre los machos no recomiendo tener más de un macho en peceras de menos de diez galones. En peceras de mayor tamaño es posible tener grupos de ellos sin dificultad y recuerdo haber tenido cerca de diez de estos peces en una pecera de veinte galones alta, que estaba densamente plantada, sin que pudiera notar ningún daño causado por la agresión entre los machos.

No recuerdo a cuál de las poblaciones pertenecen los peces que aparecen en las fotos. Hay más de una docena de poblaciones de esta especie en estado salvaje que se distinguen por variaciones en los colores y en el patrón de las manchas en el cuerpo del macho. Las hembras de todas las poblaciones son casi idénticas.

Tuesday, November 16, 2010

El barbo Odessa, Puntius ticto, la belleza obsesiva compulsiva


Macho en librea de cortejo

Con buena alimentacion y un entorno mas oscuro los peces comenzaron a desarrollar un color mas acentuado

De los cuatro peces en la pecera, el macho dominante tenia el color mas brillante y hostigaba sin cesar a los otros machos
La hembra era considerablemente mas grande que los machos, la mantenia separada de ellos

Una vista frontal de la hembra


Cuando los machos vieron la hembra sufrieron un cambio drastico en la intensidad de su color y el rojo del cuerpo adquirio una intensidad nunca antes vista. 

Macho tras la llegada de la hembra




Debido a lo vigoroso del cortejo reproductivo fue necesario capturar al macho para poder fotografiar los colores del cortejo reproductivo en un trasfondo que resaltara los colores mas tenues

Debo confesar que no compre el barbo Odessa porque estuviera en ese momento particularmente interesado mantenerlos en mis peceras. La razón fue que me había comprometido a exhibir dos peceras plantadas en la actividad educativa anual de la Asociación de Acuaristas de Aguadilla del 2008 y quería usar un pez distinto a los que los demás tendrían en sus peceras.

Decidí que colocaría en la pecera peces que tuvieran un color metálico que contrastara con el color verde de las Echinodorus que formaban un césped en el fondo de la pecera que llevaría a la exhibicion. Un en abril 2008 visite un “pet shop” que se encontraba en la tienda Pitusa de Aguadilla. En el “pet shop” había una gran variedad de peces pero casi todos eran de las especies que siempre se encuentran en los mismos. Pero pude notar que en una pecera había unos barbos distintos de lo usual, después de examinarlos un tiempo llegue a la conclusión de que trataba de unos barbos Odessa (Puntius ticto) una especie que rara vez se ve por estos lares. Cuando vi a los Odessa la verdad es que no me impresionaron ya que casi no tenían color. Las fotos de estos peces que había visto con anterioridad tampoco indicaban que estos peces fueran de un color excepcional. Sin embargo su vibrante actividad y su color plateado me convencieron que serian una buena opción para exhibir en la pecera.

Para ponerlos en condición para la exhibición los libere en un estanque y comencé a alimentarlos con una amplia variedad de alimentos. El estanque en que estaban estos barbos se distingue por tener un fondo oscuro y una gran cantidad de vegetación sumergida. Debido a lo espeso de la vegetación no vi a los peces por varias semanas después de haberlos liberado. Como seis semanas después de haberlos adquirido me decidí a capturarlos para ver como habían progresado. Para mi sorpresa los peces habían adquirido un brillante color rojo en sus costados. No todos los peces tenían la misma intensidad de color pero todos estaban en muy buena condición.

El día de la exhibición los coloque en una pecera plantada de diez galones y allí pude observar la dinámica de la interacción entre estos peces. El macho dominante comenzó a hostigar a los demás despiadadamente, persiguiéndolos sin cesar. Algunos de los otros peces permanecieron por largos ratos ocultos entre la vegetación para evitar el constante hostigamiento. Pero esto no amilanaba al macho dominante que se pasaba todo el tiempo patrullando la pecera e investigando todo lo que le llamaba su atención. Como resultado los otros machos perdieron el color que tenían mientras que el macho dominante desarrollo un color rojo aun más pronunciado.

Después de la exhibición los peces regresaron al estanque ya que era claro que tenerlos en la pecera no era una buena idea. He tenido muchos barbos pero ninguno tan neurótico e hiperactivo. Si los hubiera dejado juntos en la pecera no tengo duda que el macho dominante hubiera causado la eventual muerte de los otros peces con su hostigamiento constante.

Unos meses más tarde pude obtener una hembra. La hembra era significativamente más grande que los machos y el color de su cuerpo era gris y plateado. Como mantuve a la hembra sola no sé si ellas son tan agresivas y neuróticas como los machos. Una mañana coloque a dos machos en una pecera plantada de diez galones y al día siguiente libere a la hembra en la pecera.

En el instante en que los machos percibieron la hembra sus colores aumentaron en brillantez a un grado insospechado. No solo el rojo adquirió una intensidad impresionante si no que aparecieron tonos amarillos y hasta un punto azul que antes no era visible. Si la actividad de los machos antes de que llegara la hembra a la pecera era intensa, al llegar la hembra de desbordo en una hiperactividad frenética. Trate de fotografiar a los machos durante el proceso de cortejo pero se movían con tanta rapidez entre la vegetación que resulto imposible lograr una foto aceptable. Por lo tanto me vi obligado a capturar uno de los machos y fotografiarlo en el cedazo. En la foto del macho en el cedazo es posible observar el intenso colorido del macho durante el cortejo que lleva al desove. Le confieso que jamás hubiera pensado que estos barbos eran capaces de alcanzar una coloración tan brillante. Y quiero aclarar el color es exactamente como se ve en las fotos. Estas no han sido como se dice en el argot popular, sazonadas con “Photoshop”.

A pesar del entusiasmo de los reproductores no pude observar que la pareja pusiera huevos y jamás encontré alevines en la pecera. Víctor Oliver “Pucho” me comento que estos peces desovaron en sus peceras pero que los huevos no eclosionaron, no es claro si eran o no infértiles. Separe los machos y la hembra y no volví a intentar desovarlos. La razón para no reproducirlos fue sencilla, en el momento no tenía el espacio para dedicarlo a las crías que se produjeran de ese evento de reproducción.

Los que interesen este pez solo tienen que seguir algunas normas sencillas para mantenerlo con éxito ya que no son muy exigentes. Para su mantenimiento use agua de lluvia y agua del sistema de acueductos sin ningún problema o que pudiera notar diferencia alguna en su bienestar en una u otra. La temperatura del agua en su entorno fluctuó entre los 75⁰F y 85⁰F, se portaban igual en ambos extremos de temperatura. La filtración era provista por un filtro externo Hagen de poca capacidad cuando estaban las peceras, en los estanques no había filtración alguna. Les cambiaba el agua en las peceras 50% cada semana. Son omnívoros y comían de todo, “flakes”, “pellets” de varios tipos, “bloodworms” y larvas de mosquito.

No creo que los pueda recomendar para peceras menores de treinta galones y aun estas las recomiendo si están densamente plantadas y los peces se pueden esconder del pez dominante. Así que, aunque no son peces tan grandes, la mejor pecera para ellos es una de cincuenta para arriba. Los machos son agresivos con su propia especie, como jamás estuvieron con otras especies de peces no puedo dar fe de que sean un problema pero me puedo imaginar que especies de peces más delicadas y tranquilas serian víctimas de la agresión por parte de los machos. Peces menos agiles probablemente se morirían de hambre si se juntan con estos peces tan glotones y rápidos a la hora de comer. El color de estos peces está íntimamente atado al estado de ánimo del pez. Peces en una pecera muy iluminada y sin lugares donde esconderse tienen un color plateado y se comportan de forma tímida y huidiza. Para ver a los peces en su mejor color es necesario usar una iluminación tenue en la pecera y que la pecera tenga lugares donde los peces se puedan refugiar si se alarman. Los mejores colores los tienen cuando están en un grupo, si no hay otros de su especie los colores de estos peces se apagan considerablemente. Otros acuaristas recomiendan tenerlos en grupos.

Los peces vivieron como un año y luego comenzaron a morir, no es claro de que se murieron. El ultimo en morir fue el macho dominante. Me imagino que murió de depresión ya que no tenía a quien perseguir durante todo el día.



Wednesday, November 10, 2010

Hemichromis lifalili, pez Joya Rojo con crias de veinte dias

Los juveniles buscan comida todo el tiempo pero siempre estan atentos a donde estan los padres

La hembra escolta a los pececillos segun se mueven por la pecera en busca de alimento, sobreviven como dos docenas de ellos.
El macho mantiene su brillante colorido y ahora es significativamente mas grande que la hembra, quizas porque come mas que ella y no dedica tanto tiempo a proteger a las crias.
La pareja de los peces Joya Rojos ha hecho un trabajo admirable de cuidar a sus crías.  Desafortunadamente el nivel de agresión hacia los otros peces llego a un grado de violencia tal que tuve que sacarlos a todos para salvar sus vidas.  No estoy dándole a los pececillos comidas especiales si no que les echo comida seca en hojuelas finamente pulverizada en la pecera para que ellos la encuentren.  No estoy alimentando los pececillos ya que no deseo que sobrevivan muchos ya que no tengo el espacio para tener un par de cientos de estos peces tan agresivos.  Desde que saque a los otros peces los padres han relajado su nivel de alerta y están mas relajados.  El color del macho mantiene la brillantez de cuando los pececillos salieron por primera vez del nido.  He reducido la cantidad de comida que los padres reciben para evitar que vuelvan a desovar, temo que si vuelven a desovar pierdan el interés en sus crías más viejas y se las coman.  Sin embargo hace unas semanas Kenneth Orth, acuarista aguadillano que también tiene una pareja reproductiva de lifalili (son hermanos de los míos) me dijo que su pareja desovo nuevamente pero sigue tolerando a los pececillos de la puesta anterior.   Seria interesante ver si mis peces desovan y cuidan una nueva camada sin devorar la anterior pero por el momento quiero ver hasta qué etapa del desarrollo cuidan de la camada de pececillos que tienen en este momento.

Saturday, November 6, 2010

Un desove del gourami perlado Trichogaster leerii

En esta foto se pueden ver claramente las diferencias entre el macho y la hembra.  En este caso la hembra es mucho mas masiva que el macho debido a que llevaba mucho mas tiempo conmigo y estaba bastante gorda.

El macho atendiendo el nido tras el desove

Cuando los alevines nacieron el macho lanzo a muchos de ellos sobre la hoja bajo la cual estaba el nido

El macho atendiendo con devocion a sus alevines

Esta foto da una idea de la enorme cantidad de crias producida en este desove

Los pececillos despues de algunas semanas, se pueden ver algunos mas grandes en la esquina superior derecha.
Pocas horas después de que la hembra gourami fue introducida en la pecera el macho empezó a construir el nido debajo de una hoja de teca seca que para este propósito yo había colocado en la superficie del agua de la pecera. La pecera, de treinta galones larga, tenía en su interior un masivo crecimiento de musgo de Java que llenaba casi dos tercios de la misma. El nido, al ser terminado era más grande que el macho. El macho atrajo a la hembra hacia el nido y desovaron debajo del nido de burbujas. Yo sabía que la cantidad de huevos puestos seria bastante buena porque la hembra estaba gorda y en buena condición fisica pero la posición del nido no me permitía tener una idea clara de la magnitud del desove.. Una vez ocurrió el desove el macho se torno tan agresivo que me vi en la obligación de sacar los otros peces. El macho sufrió una transformación de 180 grados en su temperamento una vez los alevines nacieron. Tomando una actitud que parecía más bien la de un cíclido, comenzó a atacar a los rasboras y a los ángeles con una ferocidad sin paralelo en mi experiencia con anabántidos. La hembra también fue removida de la pecera aun cuando el macho no la maltrataba, para mi sorpresa la hembra demostró algo de agresividad contra los otros peces después del desove. A los dos días vi que había ocurrido la eclosión de las crías pero no fue hasta que las mismas comenzaron a nadar que pude constatar lo enorme de la cantidad de huevos que la hembra había desovado. El día que los alevines comenzaron a nadar la pecera se empezó a llenar de ellos de una forma impresionante. Como pueden ver en la foto la pecera estaba saturada de pececillos. Quiero señalar que las crías que se ven en la foto son solo los que estaban nadando en la superficie, en realidad las mismas se podían ver por todos lados de pecera desde la superficie hasta el fondo. Estimé que en toda la pecera habia por los menos 500 alevines. El macho cuido de sus crías por cerca de un mes, después del mes comenzó a comerse algunas, aunque sospecho que con anterioridad a esta fecha se debe haber comido algunos de los menos alerta de los bebes, pero como eran tantas si esto ocurrió no lo pude notar. Al final acabe regalando todos los gouramis que nacieron de este desove. Siempre he lamentado que no me quede con un par de machos de los que nacieron esta vez. Desafortunadamente el macho murió poco después del desove y no he vuelto a conseguir un macho gourami perlado desde entonces.


Algunos de los detalles técnicos de la puesta son los siguientes: La temperatura del agua era cerca de los 80F, el pH no recuerdo cual era pero en general mis peceras tienen un pH cerca de 7. El agua era suave ya que era de lluvia. A esta pecera se le cambiaba un 50% del agua cada mes. La pecera tenia un lámpara fluorescente con un brillo equivalente a los 75Watts, la iluminación era controlada por un reloj que encendía la lámpara por un periodo de 12 horas al día. El filtro era solamente mecanico, impulsado por una bomba de agua Rena cuya capacidad de bombeo no recuerdo pero que era capaz de mantener una corriente de agua constante de un lado al otro del acuario. Los pececillos fueron alimentados con gusanos del vinagre y con comida de escamas hecha polvo, pero también se alimentaron con la abundante microbiota que habitaba en la enorme masa de musgo de Java que llenaba la pecera.

Thursday, October 28, 2010

Los machos Hemichromis lifalili y una foto de los alevines

Los pececillos del desove actual están comenzando a tratar de nadar. La hembra aun no los ha sacado de la cavidad en que nacieron pero creo que lo hará una vez que comiencen a nadar. El macho está más agresivo que en los días anteriores y ahora los otros peces han tenido que refugiarse en el lado de la pecera opuesto al lugar donde ocurrió el desove. El padre de los pececillos ha desarrollado un impresionante color probablemente inducido por los efectos hormonales de la reproducción. En lugar de ser de un color rojo brillante como todos los lifalili que he visto por aquí, este macho ha desarrollado una multitud de puntitos azules que eclipsan su color rojo. El color rojo del macho es más oscuro que el de la hembra. La hembra sigue perdiendo peso ya que apenas sale de la cavidad donde están los pececillos. Es una excelente mama, por lo que veo todos o casi todos los que nacieron están aun vivos, ya se le ven claramente los ojos y la boca.

El color azul de las escamas del macho es difícil de capturar en una foto ya que el “flash” lo despinta hasta hacerlo ver casi blanco. Por eso incluyo unas fotos del macho bajo distintas iluminaciones. El macho subdominante es el pez menos colorido de la pecera y pasa casi todo el tiempo escondido o huyendo del macho dominante. Sin embargo no tiene las aletas rotas ni otras señales de abuso severo. Las hojas de teca y la vegetación flotante de la pecera le proveen al macho y a las hembras no reproductoras de refugios esconderse de los individuos reproductores.

fotografia con flash

macho fotografiado con luz del sol

macho y hembra

macho subdominate

La hembra cuida sus crias con un celo admirable

Alevines que ya han consumido una cantidad considerable del saco vitelino

Sunday, October 24, 2010

La hembra Pez Joya rojo Hemichromis lifalili y sus alevines




Los huevos de la hembra Hemichromis lifalili sobre la cual escribi en el “post” anterior eclosionaron en el fin de semana. Los alevines que nacieron se encuentran en el fondo de la cavidad donde ocurrió el desove. Los alevines forman una masa llena de vibrante actividad ya que todos ellos mueven sus diminutas colas incesantemente. En esta etapa de su desarrollo se les llama alevines porque aun no son peces propiamente formados. En la foto de la masa de alevines lo único que se ve con buena definición son los sacos vitelinos que están pegados al vientre de los mismos. El alevín en si es poco más que una línea de tejido muscular de unos pocos milímetros de largo. Debido a que los alevines mueven sus diminutos cuerpos vigorosamente y que son transparentes no se les puede distinguir en la foto en que aparece la masa de alevines sola. Pero se pueden distinguir algunos puntitos negros encima de los sacos vitelinos. Estos puntitos darán origen a los ojos y al sistema nervioso de los pececitos.
La hembra defiende a sus alevines con ferocidad, en la foto podemos ver que tiene una mordida en la parte superior del área de la boca. No sé cuál de los peces en la pecera la mordió pero sospecho que fue el macho con el cual ella desovó. Para mi sorpresa la hembra se mostró agresiva con el macho cuando este se acerco al tronco del desove y evito que entrara donde estaban los alevines bloqueándolo de entrar, arqueando su cuerpo y levantado las escamas que cubren las agallas. El macho por su parte se mantuvo la mayor parte del tiempo al otro lado de la pecera con los demás peces, su nivel de agresividad era reducido comparado con el de la hembra.
El desove anterior que ocurrió en la pecera fue producto del mismo macho de este desove pero con una hembra distinta. Al parecer el macho perdió el interés por ese desove en cuanto los alevines nacieron y dejo a la hembra sola defendiendo las crías. La hembra del desove anterior sacó a los alevines del tronco y los escondió en una depresión en el material del fondo de la pecera, pero no pudo defenderlos sola de los otros peces y los perdió.
En unos pocos días la hembra de esta foto también moverá sus alevines para el fondo de la pecera. Está por verse si el macho la ayudara a defenderlos. Por lo que pude ver el macho demostraba un comportamiento un tanto ambiguo, con agresividad pero parecía al mismo tiempo estar echándole un ojo a las otras hembras, esto último no augura bien para la supervivencia de los alevines.

Saturday, October 23, 2010

Hembra pez joya del Congo (Hemichromis lifalili) cuidando un desove

















En esta foto podemos ver a una hembra lifalili atendiendo un desove. En la imagen se ve a la hembra usando sus aletas pectorales para crear corrientes de agua sobre los huevos para que estos reciban el oxigeno que necesitan para vivir. La hembra también toca a los huevos con su boca. Se dice que la hembra elimina de la nidada a los huevos que se infectan por hongo. La verdad es que la puesta se ve inmaculada así que la hembra en esta imagen está logrando exitosamente controlar el ataque del hongo en sus huevos. Este es el segundo desove de mis lifalili. Estos peces han resultado precoces, comenzaron a desovar cuando median apenas unas dos pulgadas y media, cerca de cuatro semanas después de haberlos adquirido. Se dice que adultos pueden alcanzar las seis pulgadas de largo pero la mayoría de los que he visto localmente no pasan de las cuatro. Cuando están en el proceso de desove se muestran especialmente agresivos con los otros peces. Para lograr esta foto tuve que planificar cuidadosamente como iba a proveer a los peces de lugares apropiados para el desove para evitar que desovaran en un lugar oculto o inaccesible que no me permitiera tomar buenas fotos. Los lifalili prefieren desovar en espacios cerrados por lo cual es común que los acuaristas les provean de tiestos de terracota, usualmente puestos de lado sobre el substrato. El problema es que este tipo de arreglo, en una pecera como la mía, hace difícil el fotografiar la puesta y el comportamiento de cuido de los huevos. Por eso coloque en la pecera unas raíces de cerámica que tienen en su tope una cavidad tubular. Para eliminar la probabilidad de un desove en otro lugar, no use en la pecera ningún otro objeto que tuviera cavidad alguna que los peces pudieran usar para desovar. Como la apertura de la cavidad da hacia la superficie, resulta relativamente fácil fotografiar la puesta y a la hembra cuidándola.