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Thursday, March 10, 2011

Creando una pradera subacuatica en miniatura usando la hierba Echinodorus tenellus

Tres machos barbo Odessa, la ventaja de la densa vegetación es que ayuda a los peces subalternos a escapar de la constante agresión de los mas dominantes

La pecera recién preparada, para detalles vea texto, note que la pecera esta siendo iluminada por el sol y que el agua esta cristalina

La pecera una vez establecida, la banda negra es un crecimiento normal de algas que coloniza el cristal que esta en contacto con el substrato 
orgánico
El exceso de nutrientes causa que las hojas sean cubiertas por algas epifiticas, el pez es un macho barbo Odessa en librea de desove,
El alga filamentosa puede llegar a cubrir las plantas con un crecimiento algodonoso que se puede aprovechar para el desove de ciertos peces
La detestable alga verde azul, buuu!!!
La pecera en su etapa madura, note el denso crecimiento y la gran talla de estas plantas que normalmente son mas pequeñas


Unos de los aspectos de los que más disfruto de la afición del acuarismo es cuando recreo en miniatura el hábitat natural de algunas de las especies de mis peces.  Cuando comencé en el acuarismo allá para los años setenta muy pocas personas mantenían peceras plantadas que replicaran en su composición aspectos del hábitat natural de los peces que mantenían.  La mayoría de las peceras tenían como decoración objetos tales como canicas de cristal, cerámicas y gravillas de colores exageradamente  brillantes y una verdadera cornucopia de decoraciones plásticas de todo tema imaginable.  Pero en los años ochenta comenzó un movimiento para utilizar las plantas no solo como un elemento decorativo subsidiario sino como el foco de atención en la pecera.  A este estilo de decorar peceras, que distinguía por usar gran número de plantas combinadas con pocos peces se le conocía como el método “holandés” ya que muchos de sus mas conocidos exponentes se encontraban en Holanda.  En tiempos recientes el Sr. Amano, un japonés de singular visión estética, ha creado peceras plantas que sorprenden y deleitan a quienes las ven por la hábil combinación de plantas y peces en decoraciones que simulan vastos paisajes subacuáticos encapsulados en un espacio limitado.  Estas peceras me han inspirado y en ocasiones he mantenido peceras con arreglos que simulan ambientes naturales.
Uno de los arreglos de pecera que más me agrada es la réplica en miniatura de una pradera subacuática.  Este arreglo es sumamente sencillo de crear y mantener si se siguen algunas reglas simples.  Mi inspiración para esta pecera plantada en particular fue las grandes praderas de Thalassia (hierba marina) que vi por primera vez en mis años de estudiante universitario.  Explorar las praderas submarinas del área sur de la isla era como visitar un reino mágico lleno de sorpresas y maravillas.  La fauna y la flora marina, que conocí por primera vez en ese tiempo, ha sido para mi una fuente casi infinita de cosas sobre las cuales se puede aprender algo. 
Pero replicar una pradera de Thalassia en cautiverio no es sencillo.   Mantener las condiciones físico-químicas del agua marina propias de este hábitat, proveer las necesidades lumínicas de las plantas, y el volumen de substrato necesario para un cultivo exitoso convierten estas peceras en un reto aun para el acuarista marino experimentado.
Para mi fortuna es posible hacer una mímica en miniatura de este hábitat sin incurrir en grandes gastos de equipo, tener que llevar a cabo un constante monitoreo de la calidad del agua y sin la necesidad de una pecera de gran tamaño.  La planta que hace esto posible es parte del genero Echinodorus.  Echinodorus tenellus está entre los miembros de menor estatura de este género.  En la naturaleza se le puede encontrar creciendo en áreas arenosas a la orilla de estanques y lagos, generalmente no se le encuentra creciendo a las orillas de los ríos sino que favorece áreas de poca corriente.  Su área de distribución es vastísima e incluye a las partes sureñas de Norteamérica y las partes tropicales de Sur América.   Esta muy bien adaptada a tolerar fluctuaciones en los niveles de agua y sobrevive con igual facilidad tanto dentro como fuera del agua, sin embargo muere si el substrato se seca totalmente.  En la naturaleza florecen cuando en nivel de agua baja durante la temporada de sequia dejando las plantas expuestas.  Las flores con blancas con seis pétalos y un centro amarillo.  En mi experiencia todas las plantas florecen juntas.  Las plantas en flor son muy decorativas pero este evento ocurre pocas veces en el acuario ya que la intensidad lumínica y el balance de nutrientes necesario para estimular la floración generalmente no se dan en las peceras.  Esta planta es conocida comercialmente como “pigmy chain sword plant”.  En cautiverio se les usa para crear un “césped” en la parte frontal de la pecera que sirve de marco a plantas de mayor talla y espectacularidad que son las que usualmente se escogen como punto focal en las composiciones decorativas de los acuarios plantados.
Crear una pradera subacuática en miniatura usando Echinodorus tenellus es extremadamente sencillo.  Lo he hecho usando en peceras que han variado en tamaño desde cinco hasta treinta galones.  Primero hay que comenzar con el substrato.  La base del substrato es la arena, prefiero arena de rio y no arena marina.  La arena de rio la lavo cuidadosamente y luego la hiervo antes de usarla, un paso molesto pero necesario para evitar introducir a la pecera alguna de las numerosas y horribles plagas que infestan algunos de nuestros cuerpos de agua dulce.  También se puede usar gravilla de pecera comercial sin problema alguno.  Quiero dedicar un momento a enfatizar el asunto de evitar la introducción de plagas en la pecera.  Hace unos años tenía una pecera plantada espectacular en la cual desovaban casi a diario una pareja de peces arcoíris turquesa.  Aun cuando era claro que los peces estaban depositando huevos por toda la pecera, jamás vi un alevín aparecer.  Cuando decidí cambiar la decoración de la pecera arranque todas las plantas y como resultado una gran cantidad de nutrientes fueron a parar a la columna de agua lo que causo una descomposición anaeróbica.  Grande fue mi sorpresa cuando descubrí que condición anaeróbica del agua provoco que subieran a la superficie cientos de planarias que vivían en el fondo y la vegetación de la pecera.  ¡Con razón no había sobrevivido un solo huevo!  LMi mi sospecha es que densa población de estos turbelarios devoraba los huevos tan rápido como eran puestos.  Ya aclarado este punto volvamos a retomar la preparación de la pecera.
La mezcla que es la base del substrato se compone de ½ porción de arena, ¼ de excreta seca de vaca y ¼ compost maduro.   Estas tres porciones son revueltas hasta que se tiene una mezcla uniforme.  La mezcla es depositada en el fondo de la pecera hasta que se logra una profundidad de unas dos pulgadas.  Luego que esta base se ha allanado a una superficie plana, se le cubre con una capa de por lo menos una pulgada de tierra roja cernida.  Esta capa de tierra es sumamente importante porque sella el substrato base y evita que el mismo contamine el agua y produzca una masiva y asquerosa descomposición anaeróbica producto de un cantidad masiva de nutrientes en suspensión.
Una vez el substrato está preparado la pecera se llena con extremo cuidado para evitar que nada perturbe en lo mas mínimo la capa de tierra roja que esta sobre el substrato base.  Si somos cuidadosos el agua conservara su claridad y el substrato base permanecerá intacto.  En este momento se introducen las plantas.  Cuanto más plantas se usen más rápido la pecera se llenara de ellas, sin embargo aun unas pocas plantas son capaces de multiplicarse con rapidez.  Generalmente no las planto sino que las coloco sobre el substrato fijándolas con una piedrecilla.  Una vez que las raíces de las primeras plantas alcanzan el substrato base, el crecimiento se incrementa significativamente.  Estas plantas se reproducen en las peceras por estolones, los cuales son extensiones horizontales de los tallos que desarrollan una planta en la punta.  Es necesario, para el crecimiento vigoroso de las plantas. que la pecera se coloque en un lugar en donde reciba algunas horas de luz solar en la mañana.  Una fuente le luz artificial de buena calidad también produce buenos resultados.  Lo importante es que las plantas estén expuestas a una fuente de luz intensa.
Durante las primeras semanas después de haber montado la pecera la pecera se mantiene tapada con una tapa traslucida y sin peces.  Hay dos razones para no tener peces en la pecera, la primera es que durante el periodo en que las bacterias y otros microorganismos están colonizando el substrato los parámetros físico-químicos del agua pueden variar de formas nocivas para los peces.  El substrato base emite algunas burbujas en ocasiones debido a la furiosa actividad de los microorganismos que lo están colonizando y descomponiendo durante las primeras semanas.  La segunda razón es que los peces puedan perturbar la capa de tierra superficial causando un escape excesivo de nutrientes a la columna de agua.  La pecera debe estar tapada para evitar que los mosquitos la invadan.  En un par de meses la pecera debe tener un buen crecimiento de plantas en su interior y no debe haber preocupación en moverla o introducir peces ya que en este punto las plantas han  agarrado fuertemente el substrato con sus raíces formado una estructura firme que lo mantiene en su sitio.
Una vez establecida esta pecera puede mantenerse por años con muy poco esfuerzo adicional más allá de cambios de agua periódicos y la limpieza de los cristales.  Cuando se tienen muy pocos peces en este tipo de pecera se les alimenta con moderación en ocasiones ni siquiera es necesario tener un filtro ya que las plantas eliminan los desechos metabólicos tan rápido como los peces los producen.
Pero estas peceras pueden sufrir de problemas si se les somete a regímenes que no son compatibles con la buena salud de las plantas.  El problema más frecuente en mi experiencia ocurre cuando se mantienen peces que producen mas desechos de los que las plantas pueden absorver.  Estos desechos permanecen en la columna de agua y dan pie al crecimiento desmedido de varios tipos de algas indeseables.  Bajo condiciones de contaminación de nutrientes moderada la pecera es invadida por algas epifíticas que cubren las hojas de la Echinodorus pero que generalmente no causan más problemas y que mueren cuando se reducen los nutrientes en el agua.
Si la carga de nutrientes en el agua aumenta demasiado la pecera puede ser invadida por algas filamentosas o aun peor por las desagradables algas verde azules.  Las algas verde azules son las peores plagas de este tipo de pecera ya que cubren las plantas y las matan al privarlas de la luz.  Se dice que algunas de estas algas son toxicas aunque no he perdido peces por su causa.  La solución al problema de las algas verde azules  consiste en sacar todos o casi todos los peces para reducir la cantidad de nutrientes que circulan por la pecera y reducir la intensidad lumínica que la pecera recibe.   Desafortunadamente una vez el alga verde azul invade una pecera puede ser increíblemente tenaz y tardar meses en morir.  Tiendo a remover manualmente casi toda la que puedo encontrar para acelerar su desaparición. Los cambios de agua para reducir los nutrientes disueltos soh una pieza clave de la estrategia de control de esta alga.  Una forma rápida de matar el alga verde azul es usando el antibiótico Erithromicina, sin embargo no recuerdo la dosis por galón que es necesaria para matar el alga.  La única vez que use este método la muerte súbita de toda el alga verde azul en la pecera causo una rápida turbidez que obligo a cambios repetidos de agua.
En varias ocasiones he usado estas peceras con éxito para lograr el desove de algunas especies de peces.  La rica fauna microscópica de este tipo de pecera ayuda a la supervivencia de los alevines mas diminutos ofreciéndoles una fuente de alimento que les permite sobrevivir hasta que crecen lo suficiente para comer alimentos de mayor tamaño.  He mantenido con éxito en este tipo de peceras a barbos, cíclidos (de los que no les gusta excavar), killies, tetras y gouramis entre otros. 

Thursday, March 3, 2011

Un barbo similar pero no exactamente igual al barbo cereza "cherry barb"


Un macho adulto dominante con su coloración normal.

Un macho adulto al frente y una hembra atrás.
Los machos muestran su mayor colorido durante el desove pero es casi imposible fotografiarlos en la pecera en esos momentos, por eso fotografié este macho en el cedazo.  La captura le hizo perder casi todo el rojo pero aun se ve algo de la iridicencia azul.
Hace como doce o trece años la Asociación de Acuaristas de Aguadilla llevo a cabo una de las excursiones a visitar criadores de peces y tiendas de ventas de peces que tradicionalmente se hacen dos o tres veces al año.  En este viaje en particular visitamos un criador de peces del área sur.  Este criador de peces nos recibió muy cordialmente y nos escolto en un recorrido por sus facilidades de mantenimiento de peces.  Al final de la visita el criador capturo algunos peces y nos los obsequio.
Entre los peces que nos obsequio se encontraban unos barbos que picaron mi curiosidad.  Estos barbos tenían una clara similitud física con los “cherry barb” (Barbus titteya) pero el color de los machos era distinto y el tamaño de los peces era más del doble de los “cherry barb” promedio que vemos en venta en las tiendas de mascotas.  Los pececillos tenían un color crema con líneas marrón y un leve destello de azul metálico en la línea media de los machos.  El color era agradable pero no puedo decir que era espectacular.
Logre conseguir cuatro de estos barbos y los libere en una pecera de 30 galones densamente plantada de la hierba acuática Echinodorus tennellus.  Los barbos se perdieron en la vegetación y en el curso de los días siguientes apenas los pude ver.  Sin embargo con el paso del tiempo los pececillos perdieron su timidez y empezaron a dejarse ver en las aéreas libres de vegetación de la pecera con frecuencia.  Los barbos aceptaron todos los tipos de comida con el mismo gusto.  La comida seca, las larvas de mosquito y la comida congelada eran atacadas con voracidad y con una impresiónate rapidez.   Tal era la intensidad con la que estos pececillos atacaban la comida que determine no poner otros peces en su pecera ya que concluí que tendían problemas para poder alimentarse ante una competencia tan fuerte.
Los pececillos se adaptaron a la rutina y luego de un par de semanas pude notar que uno de los machos había adquirido un intenso color rojizo con un toque de azul metálico en la línea media.  El macho mantuvo este color por algunos días y luego volvió a su color habitual.  No me acuerdo haber notado que el cambio de color fuera acompañado en ese momento de un cambio significativo en el comportamiento de los peces.
Como dos semanas después de que el macho cambiara los colores, note un alevín nadando cerca de la superficie del agua.   Los pececillos habían desovado en la pecera y unos poquitos de los huevos habían sobrevivido la voracidad de los padres y eclosionado.  A lo largo de los siguientes meses como media docena de pececillos jóvenes sobrevivieron hasta un tamaño que les permitía nadar sin temor con sus los padres a la hora de comer.
Hace once años comencé a trabajar para el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales y como me mude al bosque estatal de Rio Abajo decidí desmontar la pecera y mover los barbos a un estanque.  El estanque que prepare para los pececillos era de cuatro pies de largo de cómo seis pulgadas de profundidad y dos pies de ancho.  El estanque fue plantado con Java Moss para que los pececillos tuvieran donde refugiarse.  Los pececillos se adaptaron al estanque sin dificultad y cada vez que me sentaba a observarlos podía  ver a los adultos acompañados de varios tamaños de juveniles.  Una característica de estos peces es que desovan constantemente, si usted los coloca en una pecera que les permita desovar y la misma ofrece algún refugio para los alevines es seguro que con el tiempo algunos de los alevines no serán devorados y sobrevivirán para convertirse en alevines.
Algunos años después de que introdujera a los pececillos al estanque ocurrió un periodo de sequia particularmente severo en el área de Aguadilla donde se encuentra mi casa y el nivel de agua de los estanques se redujo considerablemente.  Cada vez que me acercaba al estanque y lo veía con un nivel bajo lo volvía a llenar.  Pero durante un periodo en que estuve extremadamente ocupado por causa de mi trabajo no me ocupe de atender al nivel de agua del estanque.  Cuando al fin tuve tiempo para darle atención al estanque encontré que el mismo se había secado casi totalmente.  Lo que quedaba en el fondo era una capa de lodo, que en partes estaba seco totalmente y el “Java Moss” que en la parte más profunda del estanque aun conservaba su verdura aun cuando su capa superficial estaba seca.   Llene el estanque con agua para ver si algún pez había sobrevivido escondido en el lodo bajo el “Java Moss”.  Paso una semana completa y en el estanque no se vio ningún rastro de los pececillos.  Sin embargo note que el estanque no era invadido por las larvas de los mosquitos locales que siempre aparecen con rapidez en estanques sin peces, eso me dio un rayo de esperanza que algún pez hubiera sobrevivido.
Dos semanas después de haber llenado el estanque me dedique a observarlo por un rato a ver si veía algo.  No vi ningún pez adulto, pero para mi alegría, encontré a varios diminutos alevines nadando cerca de la superficie.   Algunos de los adultos sobrevivieron la sequia enterrados en el lodo.  El lodo conservo suficiente humedad bajo la cubierta del “Java Moss” para que sobrevivieran algunos de los adultos.  Con el tiempo la población de los peces regreso al nivel que se encontraba antes de la sequia.
Hace como dos años prepare una pecera de treinta galones, de 36 pulgadas de largo, para poder observar el comportamiento comunitario de estos peces.  La pecera contaba con un lado intensamente iluminado y abierto, la otra mitad era oscura y tenía algunos troncos y plantas.  Capture uno veinte juveniles y los deposite en la pecera.  Como es usual, los peces corrieron a ocultarse en las partes oscuras de la pecera y durante los primeros días respondían con terror a la más trivial de las perturbaciones.
Con el tiempo los peces comenzaron a sentirse a gusto y empezaron a portarse con normalidad.  Una de las primeras cosas que pude ver fue que algunos de los peces desarrollaban un intenso color rojizo y nadaban juntos de un lado a otro de la pecera a toda velocidad con las aletas extendidas a su máxima extensión.  A mi parecer este comportamiento está relacionado a las demostraciones de dominancia entre los machos.  Los peces con poco colorido, presumiblemente las hembras o machos subadultos, no participaban en estas actividades.  En ocasiones dos peces se ponían lado a lado y se empujaban con sus colas en lo que me parecía un claro esfuerzo por demostrar su fuerza al pez contrario.  Sin embargo nunca vi muestras de agresión severa entre los contendientes.
Tras algunos meses el número de peces con mucho colorido se redujo a uno o en ocasiones dos.  No estoy seguro si siempre era el mismo pez el que mostraba mucho colorido.  El resto de los peces mantenían las bandas de color marrón y crema típicas de las hembras  Mi impresión es que este pez es una variedad del “cherry barb”.  He llegado a esta conclusión basándome en las similitudes físicas y de comportamiento de ambos peces. 
No he visto a este barbo en venta en ningún sitio.   Desafortunadamente este pez carece de algunos de los atributos que fomentan la popularidad de la mayoría de los peces tropicales.  En lugar de mostrar su brillante color constantemente estos peces solo lo muestran por tiempo limitado.  La mayor parte del tiempo tiene un color poco espectacular.    No son capaces de mostrar un color interesante hasta que son adultos por lo cual no puede competir con peces que aun como juveniles tienen mucho colorido.  Finalmente para que estos peces se sientan verdaderamente relajados tienen que estar en un grupo de entre seis y diez.   Por mi parte continuare criando estos peces y disfrutando de sus inquietas personalidades.

Saturday, October 23, 2010

Hembra pez joya del Congo (Hemichromis lifalili) cuidando un desove

















En esta foto podemos ver a una hembra lifalili atendiendo un desove. En la imagen se ve a la hembra usando sus aletas pectorales para crear corrientes de agua sobre los huevos para que estos reciban el oxigeno que necesitan para vivir. La hembra también toca a los huevos con su boca. Se dice que la hembra elimina de la nidada a los huevos que se infectan por hongo. La verdad es que la puesta se ve inmaculada así que la hembra en esta imagen está logrando exitosamente controlar el ataque del hongo en sus huevos. Este es el segundo desove de mis lifalili. Estos peces han resultado precoces, comenzaron a desovar cuando median apenas unas dos pulgadas y media, cerca de cuatro semanas después de haberlos adquirido. Se dice que adultos pueden alcanzar las seis pulgadas de largo pero la mayoría de los que he visto localmente no pasan de las cuatro. Cuando están en el proceso de desove se muestran especialmente agresivos con los otros peces. Para lograr esta foto tuve que planificar cuidadosamente como iba a proveer a los peces de lugares apropiados para el desove para evitar que desovaran en un lugar oculto o inaccesible que no me permitiera tomar buenas fotos. Los lifalili prefieren desovar en espacios cerrados por lo cual es común que los acuaristas les provean de tiestos de terracota, usualmente puestos de lado sobre el substrato. El problema es que este tipo de arreglo, en una pecera como la mía, hace difícil el fotografiar la puesta y el comportamiento de cuido de los huevos. Por eso coloque en la pecera unas raíces de cerámica que tienen en su tope una cavidad tubular. Para eliminar la probabilidad de un desove en otro lugar, no use en la pecera ningún otro objeto que tuviera cavidad alguna que los peces pudieran usar para desovar. Como la apertura de la cavidad da hacia la superficie, resulta relativamente fácil fotografiar la puesta y a la hembra cuidándola.

Tuesday, October 19, 2010

Zoogoneticus tequila



Vienen de México central, ellas son altivas, poderosas y los machos las desean y les temen. Los machos son guapos, agresivos pero no pueden evitar ser controlados por las hembras las que los mangonean despiadadamente. No me estoy refiriendo en estas líneas a la trama de la última novela mexicana en llegar a nuestros televisores sino al comportamiento de los peces vivíparos mexicanos Zoogoneticus tequila.
El Zoogoneticus tequila se le conoce en ingles como el “Crescent goodeid” en reconocimiento a la coloración de la aleta caudal del macho o como el “Tequila splitfin” por la anatomía de la aleta anal en los peces de la familia Goodeidae . No conozco que se le haya adjudicado un nombre común a la especie en español ya que es muy poco común en el ambiente del acuarismo pero en este articulo los llamare los Tequila. El apelativo tequila se refiere a un volcán en las cercanías de su hábitat natural. Los peces de la familia Goodeidae se distinguen por una serie de fascinantes adaptaciones biológicas y anatómicas que los distinguen de los demás vivíparos y que los hacen un interesante sujeto para el cultivo en pecera. Su comportamiento también es de interés ya que distinto a los otros vivíparos el Zoogoneticus interacciona con los otros peces con la misma forma que Mike Tyson con la oreja de Evander Hollyfield en aquella archifamosa pelea.
Pero comencemos con las adaptaciones reproductivas de esta especie. Los machos de los peces de la familia Goodeidae carecen de un gonopodio lo que los distingue inmediatamente de los vivíparos más comunes en el mercado como son los gupis, los espadas y los mollies. Como no tienen una estructura especializada como lo es el gonopodio los machos utilizan las primeras espinas de la aleta anal para transferir las espermas a la hembra. Las hembras no almacenan esperma así que tienen que ser fecundadas cada vez que paren, distinto a los poecilidos como son los gupis y los mollies. Las crias se desarrollan en el vientre de la madre y producen una estructura llamada trofotaenia que sale de su vientre y les permite absorber nutrientes del cuerpo de la madre. Las hembras producen relativamente pocas crías comparadas con otros vivíparos, de 10 a 20, pero las crías son mucho más grandes que lo usual en vivíparos. La actitud de los adultos hacia las crías es similar a la de Herodes hacia sus propios hijos. Los adultos cazan activamente a las crías por lo cual estas deben ser separadas de los mismos para que puedan sobrevivir.
Algunas de las especies del genero Zoogoneticus tienen distribuciones geográficas muy restringidas y locales. Al Tequila no se le ha coleccionado en su ambiente natural desde el 1990 y se teme que se haya extinguido en el estado salvaje. El Tequila fue reconocido como una especie nueva en el 1998 aun cuando ya se habían colectado ejemplares desde el 1955. La especie Tequila está relacionada muy de cercanamente con Zoogoneticus quitzeoensis descrita en el 1898 y Zoo. purhepechus especie nueva descrita para la ciencia en el 2008. El origen de Tequila es en el estado de Jalisco, en el rio Teuchitlan.
Los machos son de un color grisáceo, en algunas escamas de los lados del cuerpo muestran una iridicencia rosada. La hembras son generalmente de color gris pero las que tengo en mi pecera tienen una coloración bastante oscura probablemente a causa de que el nivel de iluminación de pecera es bajo.. Los peces que tengo son aun jóvenes así que es probable que la coloración siga cambiando según maduran.
Tengo los peces en una pecera de 30 galones larga. El agua de la pecera es de lluvia y tiene un pH de 7. La pecera carece de adornos convencionales. El fondo está cubierto de restos de hojas de teca, de un cieno blando resultado de la descomposición de las hojas y de algas que han recubierto los restos de las hojas. Flotando justo bajo la superficie del agua hay una masa de plantas, principalmente Hygrophyla difformis. La temperatura de la pecera varia entre 70F en la madrugada y 80F en las horas mas calurosas del dia. Le doy un cambio de agua a la pecera de 80% cada dos semanas.
Alimento a los peces tres veces al dia, en la mañana cuando salgo a trabajar, al mediodía y en la tarde justo antes del atardecer. Si algo se puede decir de estos peces es que comen todo lo que les ofrezco con una falta de criterio impresionante. La comida en hojuelas más barata es devorada con el mismo afán que las larvas de mosquito, los “bloodworms” y la comida en “pellets”. Trato de variarles la dieta un poco todos los días y mientras que algunos días les doy pedacitos de camaron machacado en otros les doy comida en “pellets”. Distintas fuentes de información en la Internet recomiendan que se les alimente con alimentos de base vegetal. Sin embargo como en la pecera hay un buen crecimiento de algas, no me he tomado la molestia de comprar ninguna comida especial basada en algas.
En el principio tenía cinco Tequila en la pecera, tres hembras y dos machos. Pero las dos hembras mas grandes hostigaron de una forma tan bárbara a la más joven que sospecho que la mataron o salto de la pecera ya que desapareció pocos días después de llegar a mi casa. Esto que les cuento es ilustrativo del carácter de esta especie. Son peces agresivos, truculentos y faltos en sutileza, en fin tienen un verdadero horror de personalidad que los hace el verdadero antítesis del ideal del pez que queremos en un “community tank”.
Por esto los que crían esta especie recomiendan que se les mantenga en un acuario en el cual solo estén los Tequila. Durante un día normal en macho Tequila más grande ataca varias veces al pequeño. Los machos se acercan a las hembras con precaución ya que las hembras no receptivas pueden morderlos. No ha pasado un día sin que vea que alguno de los Tequila haya perdido una escama aquí o allá o tenga un mordisco en alguna aleta.
¿Que rol puede jugar en nuestras peceras un pez con tan aborrecible personalidad?. Pues resulta que la inclinación por la discordia de este pececillo lo hace perfecto para compartir peceras con cíclidos pequeños de igual personalidad. Pero su función no es simplemente compartir la pecera, con su presencia los Tequila distraen a los cíclidos, en cierto grado, de su agresión intraespecífica y, cuando ocurre la reproducción de los cíclidos, los Tequila se convierten en un catalizador de los instintos de protección de las crías.
Mis Tequila comparten su pecera con cinco juveniles del pez joya del congo Hemichromis lifalili. Los lifalili son famosos por dos características notables, una es que cuando se reproducen desarrollan uno de los coloridos nupciales más espectaculares entre los peces de agua dulce. La otra es una desafortunada tendencia a asesinar, de una forma violenta y sanguinaria, a todos los otros peces que comparten con ellos la pecera en el momento en que tienen crías que proteger.
Aun cuando son jóvenes y pequeños los lifalili distan mucho de ser la Madre Teresa y se pasan persiguiéndose y atacándose todo el tiempo. En ocasiones hostigan con pocas ganas a los Tequila pero reservan su mayor veneno para los de su especie. Hasta ahora no he notado que los lifalili hayan causado daño alguno a los Tequila, al contrario los lifalili subdominates pasan mucho tiempo escondidos en la vegetación junto con los sufridos machos Tequila.
Debo advertir que lo que recomiendo anteriormente no significa que usted puede tirar a los Tequila en una pecera con cíclidos y esperar que todo sea perfecto. ¡Nada más lejos de la verdad! No hay forma más rápida de matar un Tequila que echarlo en una pecera de cíclidos territoriales con crías. Los Tequila se deben presentar a los cíclidos cuando los mismos son aun son jóvenes y en una pecera lo suficientemente grande como para que puedan escapar de la agresión de los cíclidos. Pero ese es otro tema y en un futuro le dedicare algún comentario.
Los Tequila siempre están alerta a mi presencia cerca de la pecera y me observan con atención cuando me siento a mirarlos. Son menos tímidos que los cíclidos y no se intimidan cuando acerco la cámara a la pecera para tomarles alguna foto. Todos los días dedico algún tiempo para observarlos y los peces ya han aprendido que cuando llego en la tarde habrá una comida especial por lo cual reaccionan con gran excitación. Son tan audaces que los he visto quitarle un pedazo de camarón a un cíclido con tal velocidad que el cíclido se ha quedado como quien se pregunta ¿Que paso?
Los Tequila eventualmente serán movidos a su propia pecera ya que los lifalili adultos alcanzan un tamaño de cerca de seis pulgadas y aun antes de llegar a ese tamaño se convierten en un peligro mortal para los otros peces cuando tienen un cardumen de crías que proteger.
Como han visto los Tequila no son peces para todo el mundo. Sin embargo son peces que tienen un encanto propio que trasciende la ausencia de colores brillantes y de comportamiento pacifico.